Anécdotas en el Ascensor de la Oficina

Puede que vayas a trabajar en transporte público o en coche. No importa si eres el presidente de una empresa, un directivo, un empleado normalito o un becario.
Al final todos nos encontramos en el mismo sitio: en el hall del edificio esperando a los ascensores para subir y comenzar el día con alegría en la oficina.
En este espacio tan pequeño ocurren un montón de anécdotas …
anecdotas en ascensor oficina

La espera a que llegue

En hora punta ocurre lo mismo que en el andén del metro. Hay un montón de personas esperando.
Si es un rascacielos, habrá mínimo unos 10 ascensores, incluso más. Cuando se abren las puertas, la gente empuja para meterse.
Eso sí que son ganas de ir a trabajar. Yo, que soy muy educada, siempre dejo que pasen. ¡
Qué prisas! ¡Cuánta motivación! Ni que llegando dos segundos antes, te fueran a subir el sueldo, jajaja.
Por fortuna hay edificios inteligentes que, en vez de tener el botón de llamada, tienen una pequeña pantalla en donde tecleas el piso de destino y el número de personas.
Así el mismo edificio te envía el ascensor disponible más cercano al vestíbulo. Si son muchas personas llegará antes. Si es una o dos, tardará más porque siempre tienen preferencia los grupos.
¿Qué hacer? Engañar al edificio “inteligente”. Hay que poner siempre que van a subir 15 personas. Así tarda apenas unos segundos en llegar jijiji

En caso de que vayas solo y que sea un ascensor tradicional, seguro que os ha pasado que dais al botón del piso donde estáis y no al que vais, y os ponéis de mal humor porque las puertas no se cierran.

Decidme que sí, por favor. A mi me pasa a menudo. No quiero sentirme rara 🙂

El gordo

Estás en el ascensor, aplastado al fondo porque ya está lleno. Justo cuando se van a cerrar las puertas, siempre llega algún imbécil que pasa el maletín o una carpeta por el sensor para que las puertas no se cierren y subir.
Eso suele fastidiar bastante porque no hay espacio, ya no cabe ni un alfiler. Bueno, esto le molesta hasta al propio ascensor. Suena la alarma por sobrepeso.
Entonces todos sonríen maliciosamente y siempre hay algún gracioso que dice:
– No puedes subir  … ¡GORDO!
Da igual que peses menos que una pluma. Si el ascensor pita, te quedarás fastidiado media mañana intentando encajar psicológicamente que una máquina te humilló públicamente con la alarma y que alguien le hizo eco y te llamó GORDO

Invadiendo el espacio de los demás

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No hace falta que el ascensor vaya al completo para que llegue algún idiota, invada tu espacio personal y te arrincone contra la pared. Es más, seguramente solo estéis el idiota y tu. Hay gente a la que le gusta hacerse notar ¿qué le vamos a hacer?
Cuando el ascensor va lleno no falta el personaje que se arrima disimuladamente por detrás a las mujeres y se frota: ¡¡El cebolleta!!

Coincidiendo con quien no quieres ¿qué haces?

Estás dentro del ascensor y aparece por el marco de la puerta tu jefe o un compañero al que no soportas. No tienes opciones, no puedes salir corriendo de allí. O ¿quizás sí? jejeje
Si es a la salida del trabajo, siempre puedes decir:
– Uy, olvidé algo en mi mesa.
Y dejas el ascensor apresuradamente antes de que se cierren las puertas.
anecdotas ascensor oficina

Para evitar esta desagradable situación, lo que hay que hacer es escuchar atentamente los pasos de quién se va acercando al ascensor.

Yo tengo los de mi jefe grabados en el cerebro. Cuando le oigo aproximarse por el pasillo, doy al botón de cerrar las puertas. Presiono con toda la fuerza que tengo. Me da la sensación tonta de que así se cierran antes.  Mientras mi voz interior grita desesperadamente:
– vamos, joder, ciérrate, ciérrate…

También puede suceder al contrario. Que seas tú el que vaya a entrar y al cruzar la puerta, te encuentres el pastel ahí dentro. ¡Mal! No puedes recular. Te han visto. Ánimo, son un par de minutos hasta que llegues arriba o al vestíbulo.

Gamberradas

Y al hilo de darle al botón para que se cierre la puerta y no suba nadie más, ¿quién no ha dado a todos los botones de todos los pisos antes de abandonar el ascensor?

Os confieso que yo lo hago a menudo. Es infantil lo sé. Pero me lo paso pipa yo sola.

Los olores

Estás ahí dentro con otras 15 personas. Se cierran las puertas.  Y empiezas a percibir, como en el metro, quién no se duchó, quién se echó medio bote de perfume de esos densos que cortan la respiración…
Y por supuesto, el clásico en espacios cerrados: el que se tira un pedo o un eructo con olor a chorizo. ¡Dios! ¡qué asco!

Menudo momentazo, unos mirando a los otros con cara de odio buscando al culpable.

 Más sobre los olores en la oficina 

El espejo

¡Confiesa! Cuando estás en el ascensor, te miras al espejo. Te colocas la ropa, te peinas y te pones guapo.
Algunos ademas bailan y cantan, como si estuvieran en el concurso La Voz de la tele.
Recuerda que los espejos de los ascensores son el peor enemigo de granos, poros y espinillas … y de tu propia estética 😝

La música

Después de oír a los músicos del metro, tienes otra oportunidad para apreciar grandes composiciones musicales.
Éstas están creadas única y exclusivamente para ser reproducidas en los ascensores. No las escucharás en la radio, ni en la discoteca, ni en un concierto en la filarmónica de tu ciudad.
Y es que existe la música clásica, el pop, el rock, el jazz, etc y también la del género “música del ascensor”, que es hortera hasta decir basta.

Carteristas

No penséis que por estar en un ascensor de un edificio inteligente, rodeados de ejecutivos bien vestidos con traje y corbata, vuestro dinero está salvo.

Aquí, como en el metro, también hay carteristas.

Averías

Con todo ese ajetreo de gente subiendo y bajando es normal que los engranajes o la mecánica se desgaste a menudo y que siempre haya algún ascensor que no funcione.
Es muy típico haya una hoja de papel pegada con cinta adhesiva escrita a boli Bic “Fuera de servicio”

¿Qué pasa cuando vas dentro y de repente se para?

Aaaaayyyyy, No tendréis miedo a montar en ascensor ¿no?
Te quedas ahí encerrado y suspendido en el aire. Descuelgas el teléfono de emergencias, das aviso a seguridad y te pones a rezar para que los de mantenimiento lo arreglen pronto.
Si estás solo, seguramente te pongas música e intentes relajarte. A mi me da siempre por mirar lo que tengo en mi bolso en plan supervivencia: botella de agua, galletas, caramelos, chicles. Solo por si tardan horas y tengo que dosificar mis recursos.
Si estás acompañado, entablarás conversación con tus “compañeros de viaje”. A saber, qué habrá pasado, que si cuanto tardan en arreglarlo … y a las chicas puede que se nos vaya la cabeza pensando: ¿vendrá un bombero sexy a rescatarme?
No falla el gracioso que pregunta:
– ¿Habéis visto la peli La Trampa del Mal?
y aquí se desatan los ataques de pánico.
Afortunadamente siempre hay alguien también que estás situaciones de crisis, se convertirá en psicólogo-coacher y animará a los demás.
Es un buen momento para los machos alfa. Se pueden hacer los fuertes, los héroes e intentar ligar con la rubia que está desquiciada. Lo mismo consigue una cita 😉

Anécdota

Trabajé en un edificio en donde los ascensores te gastaban buenas bromas:
1. Al llegar a tu planta, paraba unos segundos, parecía que se iban a abrir las puertas. Pero no lo hacía y regresaba automáticamente al vestíbulo, sin haber dado a ningún botón. Nos quejamos muchas veces de aquello pero los del edificio pasaban de arreglarlo.
2. Siempre a la hora de salida, cuando empezaba a bajar el ascensor, éste se iba acelerando cada vez más y más. Llegaba un momento que aquello era caída libre.
El acojone de los que estábamos ahí dentro era tan grande que muchas veces hasta nos cogíamos de la mano y todo. Nos olvidándonos de las jerarquías y todo porque estábamos seguros que aquel era el último viaje y acabaríamos estampados contra el suelo.
De repente, en la planta 1 frenaba bruscamente. Pegabas unos botes que parecía que te ibas a dar con la cabeza en el techo. También hubo quejas al respecto pero Mantenimiento decía que no podía hacer nada que era la mecánica propia de las poleas y los pesos de los ascensores.

Ante esto, alguno puede pensar que lo mejor es ir por las escaleras. Bueno, si trabajas en la planta 34, vas a tardar un poco y vas a llegar reventado.

Por otro lado, las escaleras en muchos rascacielos son exclusivamente para emergencias. De hecho, puede que ni siquiera estén dentro del edificio, sino en la fachada.
Ocurre que las puertas de acceso a las escaleras están siempre cerradas y cuando las abres, saltan las alarmas en el centro de control del edificio.
Se personará alguien de seguridad a comprobar que no es un fuego o cualquier otra incidencia.
Ni se te ocurra salir a fumar al rellano de las escaleras. Te va a caer una bronca monumental.

¿Cuánto se tarda en subir o bajar en el ascensor?

Pues dependerá del dinero que se quisiera gastar el dueño del edificio poniendo ascensores de alta tecnología, de a qué planta subes y de cuánta gente sube contigo y cuántas paradas se hace en el recorrido.
Normalmente suelen ser unos 2-3 minutos.

¿De qué habla la gente?

Si coincides con compañeros con los que no tienes mucha relación, hablarás del tiempo o de la cantidad de trabajo que tienes en tu departamento con cierto aire de queja porque te piensas que en el departamento de los demás no pegan ni chapa (=no tienen trabajo)

Si tienes más confianza, del tiempo y/o de lo que hiciste el fin de semana, de dónde te irás de vacaciones, del partido de fútbol de ayer por la tarde …

Si coincides con tus colegas, con esos con los que te llevas muy bien, hablarás de la última ocurrencia de tu jefe o de RRHH. Seguramente son ideas super brillantes que buscan motivarte y retenerte en el empresa. Siempre aciertan con todas sus políticas ¿verdad? ¡Qué grandes son! bueno, por eso están ahí dirigiendo la empresa.
Al igual que en el metro, es inevitable escuchar las conversaciones de los empleados de otras empresas. Es curioso, ellos hablan de lo mismo que tu con tus compañeros.

Si en el edificio se encuentran las oficinas de la empresa de la competencia, te enteras de cositas muy interesantes como cuando hablan del volumen de ventas y facturación del último mes.

Confieso que a mi me gusta estar atenta a estas conversaciones porque de vez en cuando tengo la oportunidad de escuchar en directo un Elevator Picht.
¿Sabes qué es? Hay gente que aprovecha esos minutos para hacer una presentación de su empresa o servicios a alguien importante con el objetivo de conseguir financiación o colaboración. Al llegar a destino, habrán logrado explicar eficazmente porqué se debe invertir en su empresa y no en otra, así como, cerrar fecha para una reunión en donde exponer todo detalladamente.
En estos tiempos de crisis y desempleo, también hay personas que tras haber echado el curriculum en todas partes y no haber tenido una triste respuesta, van a un ascensor, les cuentan su trayectoria profesional a algún directivo y les explican porqué deberían contratarle a él o ella y no a otro candidato. Al llegar a destino, deberán haber conseguido fecha para una entrevista de trabajo.
Esto de coincidir casualmente con un potencial inversor o con un directivo con poder de contratación, en realidad, son estrategias fríamente planificadas y ejecutadas mediante muchas técnicas y trucos para asegurarte captar la atención y triunfar.

¿Sabías que incluso se imparten cursos sobre las charlas del ascensor?. Y es que saber presentarse así también es muy útil en networkings y otros eventos o ferias.

De hecho, todos deberíamos tener un discurso preparado y memorizado para utilizarlo en cualquier momento. ¿Quién sabe a quién te puedes encontrar en la cola del supermercado?


¿Has vivido alguna de estas anécdotas?
¿Te han ocurrido otras? Pues cuéntalas en los comentarios, hombre, no te las calles