53 Comentarios

  1. chus
    16 abril, 2016 @ 02:02

    Dónde este un buen bocata de chorizo o jamón, envuelto en papel de periódico como se ha hecho toda la vida de dios…

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    • Erika Martin
      16 abril, 2016 @ 10:09

      sí, porque el papel de periódico tiene muy buenas propiedades para conservar los alimentos y absorbe muy bien la grasa de chorizo jajaj por eso, se ha utilizado toda la vida …

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  2. ramrock
    16 abril, 2016 @ 06:56

    Jajajajajajajajajajajajaaaa.. oye, pues no, yo no he pasado por eso pero si he sido testigo muchas veces de ello.

    Yo es que siempre he sido el tio de los bares y las tapas, es decir, que me lo montaba a base de bocatas, raciones y cosas así. Muy sano no es, lo admito, pero me gustaba así y yo siempre he sido muy de “da igual si es sano o no, a mi me gusta así y punto”.

    También he optado por el “superbocata” traido de casa envuelto en papel plata con lo cual nunca he necesitado tappers.

    Lovely weekend.

    Oye, ¿has quitado el botón de “Me gusta” de los post?. NO me sale, se queda en un “cargando…” debajo del “Me gusta:” escrito en negro. Como nunca me conformo a la primera, he dado “Ctrl+f5” dos veces y nada, luego me he ido al otro navegador, al “Edge”, el nuevo de Windows y lo mismo.

    No tiene mayor importancia pero ¿y si no comentas, como dejas constancia de que has estado de visita, ein? 😉 . Tambien he hecho un “reblogging” a mi blog.

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    • Erika Martin
      16 abril, 2016 @ 10:07

      Buenos días,

      tu entonces eres como yo, más de bares, raciones y tapas. Que ya te digo que dependiendo de lo que pidas, no tiene porqué no ser saludable. Aunque intuyo que tu eres de los de torreznos, callos y oreja ¿no?
      El superbocata cabe en el bolso o la mochila y no corres el peligro de que se desparrame como el caldo de la sopa jaja Eres un tío práctico 😉

      No sé porqué ocurre lo del botón “me gusta”. Pero ahora que me lo has dicho, me he dado cuenta de que si navego normal me aparece todo correctamente. Si navego en modo incógnito, me aparece la página con el formato totalmente desconfigurado y el botón en modo “cargando”.

      Bueno, no paso lista y tampoco es obligatorio dejar constancia de la visita. Aunque a mi me hace mucha ilusión cuando alguien da a me gusta.

      Gracias por avisar del fallo, por el comentario y por compartir por ahí.

      Lovely weekend!

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      • ramrock
        16 abril, 2016 @ 12:26

        Lo curioso es que yo no navego en incógnito, bueno.. lo hago pero con el navegador Tor y cuando hago eso no ando precisamente por aquí sino maquinando maldades, jejejejejejejeejejeeeee (por cierto, me han bloqueado la cuenta de Facebook por treinta dias).

        Yes, me encantan los callos, las orejas, las bravas, los mejillones en salsa picante …

        Well, pues lo dicho, lovely weekend (lluvioso, ¡¡dita sea!!) y ¿que tal un poco de rock progresivo/psicodélico?: https://youtu.be/ugRct9pNQYM

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        • Erika Martin
          17 abril, 2016 @ 22:50

          Miedo me das con tus maldades en Tor, Antonio, no paras, estás todo el día enredando jajaj.

          ¿Te han bloqueado 30 días en FB? ¿pero que has hecho? ¿me has robado el título de mega spammer? 😛

          Lovely week (que espero que no sea rainy sino sunny) Veo a ver tu vídeo. Besos

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          • ramrock
            19 abril, 2016 @ 01:40

            Eeeerr… este … digamos que tuve unas “diferencias” con unos musulmanes y …

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  3. Conxita Casamitjana
    16 abril, 2016 @ 11:46

    Muy interesante, Yo soy de las que aprovecho la pausa del mediodía para ir al gimnasio y como en el mismo gimnasio, Siempre intento decirme que me haré la comida, pero no lo consigo y acabo comprando en un lugar de comidas “caseras”, así que evito esa competición de super-tarteras,a las que, por cierto, yo llamo fiambreras y de los super menús saludables.
    Eso sí los menús de las mamás son insuperables y ese “devuélveme el tupper”
    Un beso y feliz finde

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    • Erika Martin
      17 abril, 2016 @ 22:57

      Hola Conxita,
      hacía tiempo que no oía/leía la palabra fiambrera, qué curioso.

      Me gusta mucho tu opción de comprar comida “casera” y evitar así esos piques gastronómicos tontos. Que saludable ya eres por ir al gimnasio todos los días 😉
      Nada hay que supere la comidita de una mamá aunque sea con la amenaza de devolver la fiambrera jajaja

      Un beso y muy buen principio de semana

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  4. Holden
    16 abril, 2016 @ 20:18

    Nunca se me ha derramado la comida, pero suelo llevar un termo de café y una vez no lo cerré bien. Fué una especie de hecatombe… claro, esto comba con la siguiente pregunta, la de que no hay micro porque por eso me llevo el café en un termo, porque no se puede recalentar. Si mi puesto de trabajo tuviera microondas. JAJAJAJA En fin, como es un camión, pues si me he llevado la comida suele ser un bocata o un tupper y procuro comérmelo fuera del camión, porque si no salgo de él, me da un patatús.

    La cosa es la siguiente: hay que elegir entre ganar más dinero (la empresa te paga un plus si estás fuera durante toooda la hora de comer) o comer bien (gastarte ese plus que te dan, que es precisamente para un menú de carretera). Y sí, obviamente alguna vez se me ha olvidado el bocata en casa. Una vez me pasé una hora empanando filetes de pollo con los que entre otras cosas me hice un épico bocata para el día siguiente (pollo empanado, salsa barbacoa, pimientos, rodajas de tomate, etc) y va y se me olvida en la nevera. ¡Menuda rabia! ¡Llamé a un familiar para que fuera a por el bocata y se lo comiera él en el curro! No podía parar de pensar en lo épicodelicioso que era, y me daba pena que se estropease, entiendeme.

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    • Erika Martin
      17 abril, 2016 @ 22:47

      Hola Holden,

      entiendo eso de la hecatombe con el termo del café. Tuve una temporada que yo también me lo llevaba a trabajar, el del vending me caía al estómago como una bomba. Un día no lo cerré bien y no veas la que me lió dentro del bolso. Puff, prefiero no recordarlo 😉

      Claro, aunque vayas en el camión, tienes que salir de él a estirar las piernas un poco mientras comes, que sino acabas hecho un 4.

      Qué putada (hablando mal y pronto) lo del olvido del super bocata, Holden. Seguro que te dio una rabieta muy grande cuando te acordaras de que te lo habías dejado en casa. Estoy convencida de que si llamaste a un familiar es porque estabas a unos cuantos km de casa y no podías volver. Qué buena la anécdota. Me has robado unas risas.

      Que tengas muy buena semana. Besos

      Responder

  5. Hilaida Terán Delgado
    17 abril, 2016 @ 09:41

    Jajajajja que ocurrente eres Erika!! A mi me ha pasado muchas cosas de las que has comentado en le post.
    Cuando niña llevaba la lonchera (tartera) a la escuela, con un gran sandwich, colacao, una fruta y algunos caramelos.. Ya cuando trabajaba para terceros no me gustaba mucho eso de llevar la comida hecha al trabajo. A pesar de ello pasaba buenos momentos con los compañeros de trabajo que se quedaban a almorzar en la oficina. Eso si el comedor improvisado que disponíamos en el pasillo siempre terminaba algo asquerosito…
    Un gran abrazo Erika, espero vaya todo estupendo y a ver si nos das alguna receta de esas que llevas al trabajo.. 😀

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    • Erika Martin
      17 abril, 2016 @ 22:41

      Hola Hilaida,

      tema ocurrente jejej y además con continuación la próxima semana, que no quería hacer este post muy largo.

      Yo también llevaba la comida al cole en una tartera metálica de Walt Disney (si pinchas el link ves cómo era, un clásico de los años 70 en España)

      No me extraña que el pasillo terminara asquerosito jaja vaya sitio para comer. Sí que era rancio tu jefe por no habilitar un sitio para que comierais.

      Un super abrazo y que tengas muy buena semana

      Responder

  6. rubillamas
    17 abril, 2016 @ 12:07

    Y la de veces, que el coche se convierte en comedor eventual, con distintas vistas, cada vez,jajaja

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    • Erika Martin
      17 abril, 2016 @ 22:32

      Ostras, Rubia, pues no había pensando en el coche como comedor eventual. Pero es guay jajaja nunca comes en el mismo sitio 😛

      Responder

  7. Maryasexora
    17 abril, 2016 @ 13:27

    Como trabajo de noche, las opciones no son muchas: las delicatessen que ofrece la máquina expendedora o lo que tú te lleves de casa. Suelo coger la segunda opción y suele ser algo dulce, no es una cena propiamente dicha, porque ya salgo de casa cenada, es algo para matar el gusanillo.
    Besicos

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    • Erika Martin
      17 abril, 2016 @ 22:30

      No sabía que trabajas de noche. Tiene que ser complicado adaptarse a ese horario ¿no?

      No me extraña que elijas cenar en casa y llevarte algo dulce para el gusanillo ¿Leíste el post que escribí de las máquinas de vending?

      Un besito y feliz lunes

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  8. marigem
    17 abril, 2016 @ 15:45

    Jajajaja, pues yo lo vivo ahora con mis hijos. Les han puesto unos horarios de universidad imposibles y tiene que comer allí al menos 4 días a la semana. Mi hija es vegana así que lleva la comida de casa y él come de todo pero también la lleva ya que todos comen allí, no les da tiempo a ir a comer fuera, como mucho pedir un pincho en la cafetería de la uni y a veces se acaban así que no nos arriesgamos, tupper y arreglado.
    ÉL tiene microondas así que no me complico, un día pasta, otro arroz con verduritas, otro pastel de carne y el siguiente un superbocata porque no tienen tiempo y comen en los cambios de clase(vergonzoso y todo por escasez de profes y reajuste de horarios). De segundo plato cosa cómoda en plan pechuga rebozada o un poco de tortilla si el priimer plato es ligero porque con el pastel de carne, poe ejemplo, hace plato único.
    Los viernes, sábado y domingo comen en casa así que los atiborro a legumbres. Y la semana siguiente hago parecido, pasta con otra salsa, el arroz con pollo, en vez de pastel de carne lasaña y el bocata pues de otra cosa.
    Lo de ir al parque es una utopía porque mi hijo de lunes a miércoles tiene 45 minutos para comer, y el camino entre ida y vuelta a un parque ya son más de 20 minutos, mejor en el comedor de la uni.

    Por cierto, ya he actualizado la lista de blogs, pensaba que lo había hecho, qué cabeza la mía. Ahora ya estoy al día.
    Un besito.

    Responder

    • Erika Martin
      17 abril, 2016 @ 22:25

      Leyéndote veo que eres una experta planificadora de comidas y tarteras jajaja Ya te veo cocinando un par de raciones adicionales todos los días para echarlas en la bolsa de la comida de tus hijos.
      Qué mal que no les de tiempo a ir a casa a comer y peor aún que tengan que comer corre que te corre entre clase y clase.

      ¡aaahh! jaja gracias por actualizar la lista de blogs. Solo te lo decía porque así ya puedes ver desde allí cada vez que publico algo 😉

      Un besito y feliz semana

      Responder

  9. Carolina Lacruz
    17 abril, 2016 @ 16:59

    Hola Erika,
    cuando yo trabajaba me llevaba el tupper. Comer yo de restaurante mejor en días contados porque si no me pongo en 100 kilos y no es broma.
    Lo peor era fregar las fiambreras, que a veces ni aun con lejía se les iba la grasa. Algunos compañeros llegaron a traerse fiambreras de cristal porque les sabía mejor así la comida. Menos mal que venían en coche, porque si no, son pesadas y hay que tener mucho cuidado con ellas. Luego había otros que tenían un plato de cerámica en la sala de comer. Lo traían todo en tuppers de plástico y a la hora de comer se lo echaban en el plato.
    Besos 🙂

    Responder

    • Erika Martin
      17 abril, 2016 @ 22:19

      Hola Carolina,
      ¡qué exagerada eres con lo de los 100 kg! yo como de restaurante y eligiendo bien el sitio, no tienes porqué engordar. Aunque de esto hablaré el próximo viernes 😉

      También tuve una época de comer con la fiambrera y tienes razón con lo de fregarla. No hay nada peor que cuando el tomate de los macarrones tiñe el recipiente de rojo. No se va ni de broma.

      Cierto, las tarteras de cristal pesan un montón y como te den un golpe en el metro pej y se rompa, te has quedado sin comer ese día. Es que hay mucho sibarita. En mi empresa hay gente que además del plato de cerámica (que también pesa), se lleva mantel y servilleta de tela.

      Muchos besos 🙂

      Responder

  10. Andrea
    17 abril, 2016 @ 17:00

    Madre mia Erika nunca habia pensado en todo eso jejeje. La verdad es que tengo la suerte de comer en casa todos los días, es una de las grandisimas ventajas de no vivir en la ciudad: poder comer en casa y no pasar una cuarta parte del día metida en el coche para ir al curro.
    En mi trabajo tenemos hasta una cocina con frigo, microhondas, mesa y hasta fregadero jejeje.
    Cosas de la vida, seguro que si fuera necesario no lo habría o si el jefe viera que perdemos el tiempo ayi seguro que la desmantelaba jejeje
    Un beso enorme

    Responder

    • Erika Martin
      17 abril, 2016 @ 22:13

      Me acabas de poner lo dientes largos con eso de que comes en casa y que no tienes que hacer excursión coche, Andrea, que lo sepas 🙂

      Sí que os cuida bien tu jefe. Aunque es como dices, en cuanto notara que hacéis sobremesa, os desmantelaba la cocina en menos que canta un gallo jeje

      Un besote y que tengas muy buen comienzo de semana

      Responder

  11. Chelo
    17 abril, 2016 @ 21:02

    ¡Hola Erika! Yo es que no tengo necesidad de comer en el trabajo (soy funcionaria y a las 3 para casa……….de mis padres a comer).
    Pero cuando me he tenido que quedar alguna tarde, prefiero llevarme ‘lo que sea’ antes que ir sola a comer a algún sitio.
    Ahora bien, de recalentar nada,,porque tenemos microondas en el centro pero me da un poco de repelús. Yo no sé la gente qué clase de comida calientan pero despide un olor…..que echa para atrás.
    Y yo soy maniática con los olores, qué le vamos a hacer (como decías tú al afirmar que te gusta llevar la contraria ;-)).

    Pero tienes razón respecto a los que parece que se van de casa en vez de a trabajar, cuando los veo cargados con los tuppers.

    Un beso y muy ocurrente tu post. ¡Feliz semana!

    Responder

    • Erika Martin
      17 abril, 2016 @ 22:03

      Hola Chelo,
      qué suerte que sales pronto y te vas a comer … a casa de tu mami. Tu sí que sabes jajaja.

      Dices algo que es una verdad como un templo. La comida de la gente huele fatal. Es como si todos comieran repollo o ajo o cosas parecidas. Qué poca consideración con los demás. Que no lo digo de broma ¿eh? No te imaginas el gasto que tenemos en mi empresa con la partida “ambientadores”.

      Entonces a ti tambien te han llamado la atención los que parece que se van de casa jeje chica, observadora. Me encanta.

      El próximo viernes completaré el tema con los menús del día de los restaurantes.

      Muy feliz semana para ti también. Besazos

      Responder

  12. Rakel Relatos
    17 abril, 2016 @ 22:25

    ¡Hola Erika! En mi oficina disponemos de una amplia estancia con varios microondas y neveras para comer, pero tenemos a un “duende” que se ha comido el almuerzo de algunas compañeras… En fin, otro inconveniente si decides llevarte la tartera de casa, jejeje! Abrazos, guapa! 😉

    Responder

    • Erika Martin
      17 abril, 2016 @ 23:11

      Hola Rakel,

      ¿qué me dices? ¿tenéis un duende? De verdad, la gente cómo es ¿eh? menudo morro.
      Lo mismo es que la comida de tus compañeras era de esas recetas exquisitas e irresistibles que comentaba arriba jaja Que se lleven acelgas y ya verás como el duende no se las come jijjijiji
      Me alegro mucho de que tengas un buen sitio para guardar la comida, calentarla y comer 🙂

      Abrazos y besos.

      Responder

  13. Entre suspiros y un café
    17 abril, 2016 @ 22:42

    A mí no me gusta comer en el trabajo, ya sea de tupper o de bar, prefiero los trabajos que he tenido de jornada intensiva y comer en casa jejejeje. En lo que dices del tupper, tienes tanta razón en todo, que es difícil llevarte la contraria y encontrar peros. Yo reconozco que no me gusta cocinar y me es una tortura preparar menús que: me gusten, se hagan en poco tiempo, los pueda llevar en tupper sin peligro de derramamiento o desastre, que sea presentable (a mí me produce respeto el momento de abrir mi tupper y sentir mi obra culinaria observada),…

    En fin, que es todo un arte y y un ejercicio de voluntad, organización y creatividad. Veamos el lado bueno: te ahorras el coste de ir a un bar…

    Muchos besos Erika, espero que disfrutes de una feliz semana.

    Responder

    • Erika Martin
      17 abril, 2016 @ 23:06

      No,no, que me puedes llevar la contraria en lo que quieras y ponerme peros jajaja

      Qué lista eres, Patricia: jornada intensiva + comer en casa. Bueno, más bien afortunada.
      A mi no me gusta ni un pelo llevar el tupper al trabajo y sentirme observada por los compañeros pero peor aún es esa tarea de planificación y creatividad culinaria. Será porque no me gusta cocinar tampoco.
      He visualizado tu cara al abrir el tupper. Menudo momento de tensión, casi hasta aguantando la respiración y todo jaja ¡qué cosas! ¿eh?

      Es verdad, lo bueno es el dinero que te ahorras en el bar 😉

      Muchos besos de vuelta para ti también y te deseo una estupenda semana

      Responder

  14. jaqm11
    18 abril, 2016 @ 17:10

    Tarde pero aquí estamos amiga. Esto de comer en la oficina se nos da muy bien, acá tenemos horno de microondas en un comedor dentro de la empresa, aunque la mayoría prefiere comer en su escritorio, ya sabes llegas al departamento de recursos humanos y huele a tacos de suadero, vas al área de compras y huele a coktail de frutas con yogurth de fresa, es toda una feria de olores la empresa que para que te cuento… jajaja…. ademas de ello en mi área tenemos un refrigerador, ya luego te mando la foto para que veas donde lo puse… así que no nos preocupa mucho lo de mantener los alimentos en frio, aunque lo que no se refrigera pues lo guardamos en los cajones de la oficina, ya sabes que da hambre entre comidas y al estomago hay que tenerlo bien si no queremos enfermar, en otras palabras al cuerpo hay que darle lo que pida.
    Espero te encuentres muy bien, sabes que estamos aquí para lo que sea, cuidate.
    Besos y abrazos.

    Responder

    • Erika Martin
      18 abril, 2016 @ 22:05

      jajaja tenéis la fiesta de lo olores en tu oficina. Y los clientes ¿qué dicen cuando asisten a alguna reunión? ¿o se tapan la nariz? 😛
      Me parece muy mal que comáis en el escritorio. Ya lo puse arriba al final trabajas mientras comes y apuesto a que tu jefe no te paga eso como una hora extra y tampoco como hora normal ¿no?.
      Yo también tengo “refuerzos” en la cajonera. Generalmente galletas rellenas de chocolate jejeje

      Supongo que si me comentas hoy, es porque no has parado en todo el fin de semana. Espero que lo hayas disfrutado mucho. Muchas gracias por el apoyo, Josue. Eres genial.
      Besos y abrazos

      Responder

      • jaqm11
        18 abril, 2016 @ 23:04

        Normalmente tengo galletas y papas, guardo también vitaminas, café, dulces, chocolates, bueno ahora que lo veo tengo casi una tienda … además el aromatizante de la oficina es muy bueno así que el olor se disfraza muy bien … en una ocasión a una co-worker le encontré una milanesa con ensalada en la cajonera…. jajaja … no había día que no le recordará ese evento… jeje
        Así es amiga vaya que no he parado, aunque ya no soy un jovencito, a veces creo que mi cerebro me dice que si puedo hacer todas las cosas que hace muchos años era capaz, pero al final mi cuerpo me dice la verdad… jejeje… el fin de semana corrí un maratón, es el segundo que corro en el año, en verdad lo que quieras lograr lo puedes hacer, estoy seguro que no será el ultimo del año, aquí la cuestión es decidirse a hacerlo y pensar en terminarlo, no rendirte, es mas una prueba de resistencia psicológica, más que física, en el trayecto veras tantas personas tan diferentes, es muy motivante ponerse en movimiento … al final la competencia es y será siempre contigo …
        Muchas gracias amiga, tus palabras me llenan de energía, sabes que también eres genial … besos y abrazos.

        Responder

        • Erika Martin
          19 abril, 2016 @ 22:14

          o sea, que tienes un auténtico supermercado en la cajonera jajaja Bueno, no me extraña con esos horarios de trabajo que tienes de sol a sol, seguro que tienes más “provisiones” en la oficina que en tu casa.

          ¿Has participado en una maratón? ¡vaya! te admiro y te felicito (seguro que llegaste a meta gracias a tu resistencia psicológica). Yo no corro ni cuando veo que se me escapa el autobús o el metro, no vaya a ser que me parta un tobillo con los tacones jaaja

          Gracias por la lección: uno solo compite consigo mismo y no debe rendirse a la primera de cambio.

          Muchos besos

          Responder

  15. Álvaro (Memorias de una cinta VHS)
    19 abril, 2016 @ 12:12

    En la redacción tengo dos horas de descanso. Así que aprovecho ese tiempo para ir a nadar y comer en el puesto de trabajo mientras curro, por lo que engullo, más que comer, y trato de no manchar el portátil.

    Al final llevo sandwiches para no complicarme o alguna ensalada, pero vamos, que ni es comida ni comes con tranquilidad.

    Así estamos.

    Besos.

    Responder

    • Erika Martin
      19 abril, 2016 @ 22:02

      Hola Álvaro,
      si yo tuviera dos horas para comer, probablemente también me iría a echar unos largos 😉 Lo malo es lo que dices, luego toca comer a trompicones en tu puesto de trabajo, intentando que no caigan migas entre las teclas del teclado jaja
      Lo más práctico son los sandwiches, que se mastican bien y pasan más rápido por la garganta cuando engulles.
      Muchos besos

      Responder

  16. Felipe Rodríguez
    20 abril, 2016 @ 06:21

    Muy cierto todo lo que dices, también soy partidario de no llevar comida, ya sabes, para evitar la fatiga ja ja ja.
    ¿Sabes? Hay un pequeño detalle que se te olvidó y que me tomo el atrevimiento de decir abusando de la confianza que entre colegas blogeros existe y es que al llevar comida a la oficina, si no le prestas atención un día descubrirás marcas de mordidas en esa hamburguesa doble con tocino que con tanto cariño llevaste para el almuerzo… y eso si es que no encuentras tu topper vacío, siempre hay uno que otro compañero de trabajo que tiene las habilidades de un ninja o un espía de una agencia secreta a la hora de robar comida ja ja ja.
    Como siempre, un gusto leer tus publicaciones.
    Un abrazo.

    Responder

    • Erika Martin
      20 abril, 2016 @ 23:38

      Cuanta razón tienes, Felipe, en la oficina hay ninjas que catan o se comen tu comida ¡qué sinvergüenzas! … Te contaré que una vez tenía una baguette de atún guardada en la cajonera de mi mesa. A la hora del almuerzo, me fui un momento a lavar las manos y cuando regresé y abrí el cajón, mi comida había desaparecido. Tuve que bajar a la calle a comprarme algo.

      En fin, siempre pensé que estas cosas solo pasaban en España, ya veo que al otro lado del charco también ocurre 😉 Habrá que poner cámaras de seguridad para pillar esa gente in fraganti.

      Un gustazo tenerte por aquí. Un abrazo muy fuerte

      Responder

  17. Marta Dixital
    20 abril, 2016 @ 11:28

    Hola. pasé por todas las fases… Al principio comida del día en bares cercanos, poner fondo de dinero entre compañeros que comíamos en la misma zona, llevar tupper de casa, comer dentro de la oficina con lo que no se desconecta y salir al banco más cercano y sentirte rodeada de palomas que quieren tus migajas… Al final todo por ahorrarse unos eurillos porque lo del plus para comida era una utopía. Soy de las que se me abrió el tupper en el maletín, con todos los problemas, o que la comida no llegaba perfectamente conservada… en fin… como en casa en ninguna parte! seguimos en contacto

    Responder

    • Erika Martin
      20 abril, 2016 @ 23:30

      Hola Marta,

      pues sí que has pasado por todas las fases jaja Creo que la peor es la de que se te abra la tartera dentro del bolso y que te pringue todo. Las palomas son plastas pero por lo menos te hacen compañía si estás sola 😉
      Tu lo has dicho, no se come en ningún sitio mejor que en casa.

      Muy buena semana, nos leemos

      Responder

  18. Mirta
    23 abril, 2016 @ 23:44

    Mi querida amiga,lo mejor el menú que preparan los restaurantes, para oficinas!! Un abrazo, besos

    Responder

    • Erika Martin
      24 abril, 2016 @ 23:25

      Te doy toda la razón. Esa es mi opción favorita, Mirta 😉
      Un super abrazo!

      Responder

  19. Tarmac
    3 mayo, 2016 @ 18:57

    Hoy en la secta han dado un reportaje de comer en trabajo y han hablado de tuppers

    Responder

  20. Óscar
    23 mayo, 2016 @ 13:50

    Cuando como lo hago de tartera, tenemos micro y nevera (que no uso, adiós a la cadena de temperatura, aunque sigo pensando que es más sano que lo que ponen en la cocina sucia de un bar), y somos tan simples que no hacemos peleas de tarteras ni comidas, quizá porque somos casi todo hombres. 😛 Además, me traigo la tartera con sobras de cenas (hay que cocinar siempre, tenemos niños) y no se me derrama nada porque voy andando despacio (esto no es del todo cierto)… Creo que estoy en el sitio ideal para quedarme a comer, jajaja. Genial entrada. Besitos

    Responder

    • Erika Martin
      23 mayo, 2016 @ 18:58

      Hola Óscar,
      creo que no hacéis competición de recetas y tarteras porque sois hombres jaja seguro que la rivalidad que pueda haber entre vosotros estará en los equipos y la liga de fútbol, por ejemplo 😛
      No sé qué es peor: comida de sobras sin cadena de temperatura y recalentada o comida de la cocina sucia de un bar jajaja
      ¿Qué vas despacio a trabajar? nah, eso no me lo creo, que estamos en Madrid. Y si es así, seguro que alguien te empuja en el cercanías y te llama “pisa-huevos” 🙂
      En fin, que me alegro de que estés en el sitio ideal para quedarte a comer.
      Gracias. Besitos

      Responder

  21. Raquel
    12 septiembre, 2016 @ 17:26

    jajaja, muy buena entrada Erika.

    Precisamente en el catálogo de mi tienda (vamos a presumir) hay disponible una 👉Fiambrera – tartera 👈 que permite calentar la comida sin necesidad de microondas. Super práctico para los que no tienen micro en la oficina o los que se pasan el día en el coche.

    Besitos y un abrazo Erika. ¡feliz lunes!

    Responder

    • Erika Martin
      12 septiembre, 2016 @ 21:57

      Hola Raquel,

      no sabía que existen tarteras eléctricas para calentar la comida sin microondas. Además por lo que he visto en tu tienda a un precio muy asequible. Yo porque tengo tickets restaurant y no necesito llevar tartera al trabajo, que sino te hacía un pedido ahora mismo sin dudarlo.

      Muchos besitos para ti y que tengas muy buena semana.

      Responder

  22. Ana Lía Rodríguez Alcalde
    27 septiembre, 2016 @ 18:48

    Jajaja, qué divertido! También me llevo la fiambrera 🙂 Al menos aquí hay cocina con heladera, horno,…está bien. Y sí, es un coñazo llegar a casa y tener que estar pensando en la comida del día después. Un abrazo

    Responder

    • Erika Martin
      27 septiembre, 2016 @ 22:35

      Hola Ana Lía,

      así que tu eres de fiambrera jajaja la verdad es que es un rollo tener que estar pensando en las comidas y llegar a casa y ponerte a lavarla y preparar los que vas a llevar al día siguiente.

      Muchas gracias por tu visita y por comentar.
      Un besote

      Responder

  23. Paula Koval
    29 septiembre, 2016 @ 05:27

    It is easy to see who is the Queen of the Bloggers around here, Erika. You do a fine job developing any subject you choose, including the hazards of carrying your lunch.

    I prefer the extremes. Either I take a sandwich and a piece of fruit and buy a soda and chips or I eat the meal that is in the cafeteria or the local lunch joint. The local joint is usually also a watering hole. The hazard of going there is meeting friends and having a few drinks (mine is Canadian Club neat with a beer chaser). Lunch hour tends to stretch a bit. Aside from that, who wants to do any work after having a pleasant glow at lunch?

    All kidding aside, I never liked bringing my lunch for many reasons, including the cold chain and cleaning the lunchbox. I also did not reheat in plastic. I always had paper plates in my desk, but that became more trouble than it was worth.

    I was lucky in that almost every place I worked had a cafeteria with fair to great quality food at reasonable prices. I ate at one cafeteria that was managed by a retired navy cook, a chief petty officer. I served in the Coast Guard and I had eaten my share of military food. One day I told him that the clam chowder was better than usual. He thanked me but knew that there was more to it than that. He was right. You could see the steam come out of his ears when I asked him if the clam he was using for the soup had fallen off the string!

    Thank you again for sharing your wonderful blog with us. Have a great weekend!

    Responder

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