79 Comentarios

  1. El Pau
    13 febrero, 2015 @ 18:27

    Excelente. El contenido es ameno, bien redactado, original y "engancha". Las imagenes son geniales. ¿ Haces tu los dibujos ?. Muy buen trabajo. Por cierto ….. dile a tu JEFE QUE TE SUBA EL SUELDO XD. Si realizas tu trabajo con la pasión que escribes el blog, es un reflejo de este y de TI MISMA

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  2. Jordi Luna
    13 febrero, 2015 @ 18:27

    Hola Erika, genial como siempre y me he reído y angustiado a la vez. No creo que pudiese con tanto caos. A mi, la verdad no me pasa… Un pueblo de 3000 habitantes tiene eso. Más bien no tiene eso…ni tren, ni metro. Y la capital, Lleida, 100000 habitantes, tampoco es que sea estresante. Lo que siempre me llama la atención, es la manera con la que la gente pierde la compostura tan rápido, y te insulta sin ningún pudor. Si eso ya lo veo en una capital pequeña, con el tráfico, etc… No quiero imaginar como será Madrid.

    En definitiva, excelente relato-anécdota como de costumbre.

    Besos y feliz fin de semana!!!!

    P. D. ¿has pensado en hacer un blog para escribir todas estas cosas? Piénsalo, yo creo que tendría éxito. X)

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  3. Pedro Fabelo
    13 febrero, 2015 @ 18:37

    ¡Vaya trajín! Es lo que tiene vivir y trabajar en una gran urbe. Recuerdo una de las primeras veces que viajé solo a Madrid. Alucinaba con las prisas de la gente. Todo el mundo parecía tener prisa por llegar a algún sitio. Hasta los muñecos de los semáforos parecían querer decirme: "Venga, cruza, ya, corre, ¿a qué esperas? ¿es que no tienes sangre en las venas o qué? Venga, va, va, va…" ¡Qué estrés, por Dios!
    Sinceramente, te compadezco. Aunque, bien mirado, debes tener unos nervios de acero, pues si después de la Odisea que supone llegar cada día a la oficina tienes que aguantar a tu jefe, a tus compañeros, atender el teléfono, concertar reuniones, planificar comidas, contratar catering y verte obligada a retransmitir vía auriculares inalámbricos tus periódicas visitas al baño, si no has perecido ya víctima de un ataque de nervios, es que ya nada puede contigo. Es lo que tienen las Supersecretarywomans, supongo. Un saludo, Erika. ; )

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  4. Humoreo Luego Río
    13 febrero, 2015 @ 19:09

    Lo tuyo para ir a trabajar da para una película de ciencia ficción "Erika… Una Odisea en el metro 2015" Jajajajajajajaja No sabes cómo me he reído con tu aventura de "Callejas"!!!

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  5. J.C. SANCHEZ
    13 febrero, 2015 @ 20:00

    Nuevas aventuras sobre los viejos problemas de la gran capital. A mi juicio el verdadero problema, no es en sí mismo el transporte público y los obstáculos que se presentan en la carrera de cada mañana, que nos prepara para las consabidas Olimpiadas, sino la falta de educación que tenemos, la poca consideración con respecto al semejante, el prójimo, la observancia de los demás, de no hacer a otros lo que no te gustaría que te hicieran, y sobre todo de depender para sobrevivir que no vivir, de estar sometidos a la esclavitud que supone ayudar a otros a cumplir su sueño por un mísero salario.
    Genial como siempre súper secre ?
    Un beso pero…muy tímido, ya sabes….

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  6. Erika Martin
    13 febrero, 2015 @ 20:39

    Pau, comentarios como el tuyo me motivan mucho para seguir contando mis vivencias cotidianas.
    Los dibujos los hago con una aplicación informática porque confieso que dibujando a mano mi estilo sería arte rupestre jajaja.
    La verdad es que hay días que la pasión en el trabajo desaparece aunque lo que sí que hago siempre en la oficina, en el blog o en cualquier tarea es esforzarme por hacerlo lo mejor posible.
    Bienvenido a mi blog. Espero verte otro día por aquí. Un abrazo

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  7. Erika Martin
    13 febrero, 2015 @ 20:50

    No hay nada como la tranquilidad de vivir en un pueblo, Jordi. Sí, vale, allí también hay malas formas pero al menos os ahorráis las gymkanas para ir a trabajar y eso ya es calidad de vida.
    Si un día vienes a Madrid, ya verás, es como cuenta Pedro en su comentario de abajo.

    No se me había ocurrido lo de hace un blog para hablar de estas cosas. Aunque es buena sugerencia 😉 Lo del éxito ya es otra historia.

    Besotes y muy buen finde!!

    PD: mañana comparto tu volcán

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  8. Erika Martin
    13 febrero, 2015 @ 20:59

    Es que aquí tenemos prisa para todo, Pedro. Muy bueno lo de los semáforos jajaja. Nosotros ya estamos acostumbrados pero para alguien de fuera tiene que ser brutal notar el estres que tenemos por estos lares.
    Un clásico es cuando los madrileños vamos a la playa o a alguna ciudad mas pequeña y nos quejamos de lo lento que es todo el mundo. El mundo al revés ¡puff!
    Te confieso que no tengo nervios de acero. Una vez me dio un ataque de ansiedad, lo pasé muy mal. Ya ves, no soy tan supersecretarywoman 🙁 🙁
    Un abrazo y que tengas muy buen fin de semana!

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  9. Erika Martin
    13 febrero, 2015 @ 21:02

    Que no, que no, no es ciencia ficción, Juan Carlos, es la realidad de la vida, te lo prometo. Seguro que en el metro de Sevilla también pasan estas cosas jaja Bueno, salvo que allí los suicidas lo tienen complicado con los paneles de cristal que hay en los andenes del metro.
    Besos, hermano!!

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  10. Erika Martin
    13 febrero, 2015 @ 21:12

    Tienes razón, JC. El problema no es el transporte en sí, sino los malos modos de los usuarios. Da igual que el desplazamiento sea para ir a trabajar o para ir hacer cualquier otra gestión, la falta de educación se da a cualquier hora del día.

    Uuuuhhh ¡un beso tímido! te estás lanzando, Becario jajaja Otro beso para ti y que disfrutes mucho el fin de semana

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  11. Argonauta Dalianegra
    13 febrero, 2015 @ 22:28

    En mi city no tenemos metro, pero en algunos buses, los de trayecto más largo, a determinadas horas vamos igual, como piojos en costura, como bien dices, jeje, menos mal que no tenemos a los de las bicis, porque si no, ya sería un señor incordio, jaja. Las pocas veces que viajo en metro son durante mis estadías en grandes ciudades como Madrid, o durante viajes a otras megalópolis, y como suelo viajar en verano, no hay esos "atascos humanos", jeje, y menos mal.

    Como siempre, afilas la punta de tu lápiz virtual para sacarnos la sonrisa, querida Erika. Besines y a ver si me consigues el empleo como afiladora de lápices y katanas en tu "ofi", ¿vale? Prometo no intentar arrebatarte a tu "amolcito", jeje. Compaaartoooo, muaaaaaa y feliz finde!

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  12. Holden
    14 febrero, 2015 @ 00:48

    Me encanta 🙂

    Algún día tengo que ponerme yo también a mirar exactamente el retraso diario que sufro por causas ajenas a mi persona.

    Vaya, lo del zapato fijo que no me pasa pero todo lo demás es tal cual… lo del torno, la gente que se pone en la izquierda en las escaleras, las escaleras mecánicas averiadas, los revisores que te piden el billete justo cuando está el metro en el andén y se te escapa… ¡qué locura!

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  13. Anónimo
    14 febrero, 2015 @ 01:28

    Hola Erika, en verdad ¡tu estilo al contar todo lo que te sucede, es único!… ya ves que me tienes pendiente cada viernes con la nueva entrada 🙂
    Me gustaría que nos contaras cuales son todos los arreglos que haces para que tu jefe pueda realizar un viaje al extranjero ¿cómo haces con las reservaciones y todo lo que él necesitará allá?

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  14. Gerard el Pelusa Hurtado
    14 febrero, 2015 @ 07:02

    Que suerte tenemos los que vamos andando al trabajo; no nos damos cuenta. Genial otra vez.

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  15. Erika Martin
    14 febrero, 2015 @ 07:10

    Pues los viajes en autobús tambien da para hacer otro post porque siempre está el listo que se salta la cola o los frenazos del conductor.
    Que suerte que no hayas sufrido los atascos humanos en el metro cuando has estado en Madrid. Te has librado de una buena jeje

    Ya estoy en negociaciones con el gran jefe para que te contrate de afiladora de lápices y traductora de chino mandarin con katana con sueldo competitivo. No conozco a nadie más al que le salga las poesías por las orejas y las rodillas. Así puedes recitarle algun haiku al becario a ver si se tranquiliza un poco jeje … eehh a Alejandro ni mirarlo ¿eh?

    Mil gracias por compartir y muy feliz San Valentin!! muaaaaaa

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  16. Erika Martin
    14 febrero, 2015 @ 07:19

    Hola Holden!!
    saca el cronometro, ya verás… es verdad, otras variables es la de los revisores y las escaleras averiadas ¡un desatino completo!
    Gracias por tu visita, que tengas un sábado estupendo.

    PD: echa un vistazo a la lista de blogs amigos de la izquierda, a ver qué encuentras 😉

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  17. Erika Martin
    14 febrero, 2015 @ 07:24

    Buenos días Anónimo!
    que alegría saber que estás pendiente cada viernes de leer la entrada semanal.

    ¿Quieres que escriba sobre todos los detalles a tener en cuenta para los viajes de mi jefe? Ya he hablado de las reservas de billetes de avión pero hay muchas mas cosas … ¡¡Hecho!! habrá entrada.

    ¡Buen finde!

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  18. Erika Martin
    14 febrero, 2015 @ 07:27

    ¡qué envidia me das, Gerard! ¡andando a trabajar! te libras de los atascos de tráfico, de las odiseas del transporte público, y ademas haces un saludable ejercicio. ¡que suerte!
    Un abrazo

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  19. Mariano Manuel
    14 febrero, 2015 @ 07:28

    Muy bueno, yo tengo la suerte de trabajar a solo 8 kilómetros de casa. Uso el coche y solo necesito 20 minutos. Pero me has recordado cuando Madrid era mi hogar. Vivía en el paseo de Delicias, frente a la antigua estación de ferrocarril y el trabajo en Arganda, a finales de los noventa. Tres trasbordos de metro y un autobús en conde de Casal hasta Arganda y después correra desde la parada hasta el trabajo en el polígono de finanzauto o algo así. Una odisea y si perdias el trasbordo de Legazpi, tarde llegabas muy tarde. Levantarse a las 5 para entrar a las 8. Una locura!!

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  20. Erika Martin
    14 febrero, 2015 @ 08:07

    Andaaaaa! pues hemos sido vecinos, Mariano. Antes vivía en Embajadores y también tenía que hacer el mismo recorrido que tu para ir a Rivas a trabajar jajaja aquel autobús verde por la carretera de Valencia y los pedazo de atascos en Santa Eugenia. Sí, había que salir 3 horas antes de casa ¡puff!!
    Que guay que ahora solo tardes 20 min y puedas ir a tu aire en el coche 🙂

    Responder

  21. Holden
    14 febrero, 2015 @ 08:33

    ¡Woooow!

    No veas la ilusión que me ha hecho ver eso 🙂 en verdad te sgo desde hace tiempo… ¡y claro que me verás más por aquí!

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  22. pizpireta sinalas
    14 febrero, 2015 @ 10:54

    Jajajajajajaja .. Es q me parto !!! .
    Desde luego q pasan estas cosas , pero todas juntas , dolo te pasan a ti , " q nos las cuentas" ..
    Ains q risa !!!
    Muy bueno , como siempre un placer leerte.
    Bss

    Responder

  23. Lar Petar Món
    14 febrero, 2015 @ 17:51

    Ayksss con lo cómodas que son en invierno… ya sabes compra de esas sin tacón.
    Excelente amiga! como siempre me he quedado maravillado.
    Un abrazo, y para el lunes por la mañana esto hay que volver a leerlo, pero en el trabajo una vez que has llegado, y poder ponernos en tu piel. Porque como estupendamente has escrito, ir al trabajo en transporte público es un coñazo. Pero no por el transporte, al menos aquí, que suele ser puntual, aunque en verano este "petao".

    Responder

  24. Juanan G.C.
    14 febrero, 2015 @ 22:20

    Jajajajaja Erika, que divertido. Yo no me puedo sentir identificado porque voy a trabajar en coche, no hay mejor forma para llegar a donde curro. Si tuviera que hacerlo tardaría aproximadamente dos horas y cuatro transbordos, entre bus y metro así que, teniendo en cuenta las posibles incidencias, el camino duraría más que la trilogía del Señor de los Anillos.
    Pero claro, tu encima vas arriesgando con los taconazos, al final vas a tener que desplazarte como las ejecutivas de New York, con las zapas cómodas y los tacones en el bolso.
    Paciencia!
    Un abrazo!!

    Responder

  25. Pippi
    14 febrero, 2015 @ 22:31

    ¡Cómo te entiendo! ¡Claro que a todos los que usan los medios de transporte les pasan cosas iguales! A mí me han passado casi todas las cosas que cuentas, excepto la del zapato caido. Yo no soy nada de Cenicienta, sabes. Pero, la verdad, podias escribir un cuento con el título ''La Cenicienta y el tren''. ¿Qué tal? Sería muy divertido.
    Un abrazo

    Responder

  26. Alex Palahniuk
    15 febrero, 2015 @ 10:11

    ¿Y cuando el que está a tu lado se tira un cuesco o qué? Mejor ir andando, aunque tardes dos horas; así, al menos, tendrás menos problemas. Buenas anécdotas, Erika.

    Responder

  27. Erika Martin
    15 febrero, 2015 @ 15:54

    Mis amigos siempre me dicen "ay, Erika, te pasa cada cosa" Y yo siempre respondo "pero ¿a vosotros no os pasan?" A muchos no, que vida más sosa tienen jajaja
    Es un gran honor que visites este blog, Pizpireta, y más que compartas las entradas. Mil gracias y buen comienzo de semana, muaaaa

    Responder

  28. Erika Martin
    15 febrero, 2015 @ 15:58

    Eso, eso, leedlo otra vez el lunes por la mañana jeje así os figurais mejor lo que cuento.
    Por cierto, nada peor que cuando se estropea el aire acondicionado en verano ¡¡bbrrrr!!
    Besos y buena semana, Lar!!

    Responder

  29. Paula Koval
    15 febrero, 2015 @ 16:04

    Your experiences in getting to work in Madrid are not much different from mine in Washington, DC. It was an adventure in good weather and an expedition in snow or when we had freezing rain. Then I moved to Baltimore and drove to the train station (an outdoor platform) and stood in the snow and freezing rain for a train that sometimes never came, only to be herded onto the one that did. The subway was great fun, with its breakdowns, fires, and suicides. Now I am retired and happy to be doing none of that any more.

    Responder

  30. Erika Martin
    15 febrero, 2015 @ 16:08

    Sí, lei en tu blog hace tiempo que vas a trabajar en coche. Es verdad. hay veces con que las combinaciones del transporte publico tardas mas que la trilogía del Señor de los Anillos (jeje muy buena comparación).
    Dejo aquí el link de aquella entrada tuya sobre los atascos:
    https://queglamourhayenesto.wordpress.com/2014/11/29/naturalezas-muertas/
    No, no, ni hablar. Entre los zapatos, el termo de café, el libro para leer, etc al final necesitaría llevar un trolley en vez de bolso.
    Paciencia para tus atascos también.
    Un abrazo!

    Responder

  31. Cindy Groulx
    15 febrero, 2015 @ 16:10

    No me podía imaginar lo que su vida laboral es como, yo no envidio querida hermana. Pero yo admiro su fortaleza. Siempre he sido una chica de campo, incluso cuando vivía en ciudades por períodos cortos de tiempo aventuras para mí, guardo para mi escritura. Realmente no sé cómo se sobrevive a la multitud en un tren como usted menciona. Eso haría que incluso una persona normal paranoico. {: i) Tener un maravilloso Domingo

    Responder

  32. Erika Martin
    15 febrero, 2015 @ 16:17

    Pippi,
    ¡qué alegría verte aquí de nuevo! empezaba a echarte de menos.
    Espero que no te pase nunca lo del zapato, es para morirse de la vergüenza.
    Una pregunta: en Grecia ¿también empujáis e insultáis a otros pasajeros como en Madrid?
    Buena idea lo del cuento "La cenicienta y el tren" Seguro que sería muy divertido. Me lo apunto!! 😉
    Un abrazo muy fuerte marchando a Grecia

    Responder

  33. Erika Martin
    15 febrero, 2015 @ 16:22

    bueno, bueno, me muero de la risa con tu comentario Alex. El pachuli, el olor a sudor y de remate ese al que se le cae un cuesco para seguir creando ambiente. Se sabe perfectamente quién ha sido porque cuando la gente empieza a decir ¡qué mal huele!, el pedorro responde "es que es zona de alcantarillas" … JA
    Gracias por tu tiempo, Alex. Buen comienzo de semana

    Responder

  34. Erika Martin
    15 febrero, 2015 @ 16:38

    It is very interesting to know that same things happen also in Washington or Baltimore. Fortunately we don't have that "dramas" with the snow and freezing rain very often. Maybe once a year.
    Lucky you that are retired and don't need to do such rides by subway any more.
    Hugs and kisses, my dear Paula!

    Responder

  35. Erika Martin
    15 febrero, 2015 @ 16:43

    Paranoico no sé, Cindy, pero como mínimo esos viajes en metro vuelven agresiva incluso a la persona más dulce del mundo. Quizás algún pasajero debería pasar algún tiempo ingresado en el hospital mental en el que trabajaste tu ¿les mandamos para allá?
    He nacido y crecido en Madrid, así que para mi esto es lo normal, estoy super acostumbrada.Aunque siempre me dio un poquito de envidia la tranquilidad de la vida en el campo, como la tuya.
    Un maravilloso domingo para ti también, hermanita.Un beso muy fuerte

    Responder

  36. Pippi
    15 febrero, 2015 @ 18:18

    Gracias, querida. La verdad es que siempre leo tus cuentos, aunque no comento siempre. Bueno, para contestar a tu pregunta, en Grécia normalmente esperamos y maldecimos por dentro. No empujamos, pero a veces gritamos.
    Besos, querida Cenicienta

    Responder

  37. Elena García Domingo
    15 febrero, 2015 @ 18:39

    De verdad, que complicado el metro jajajaja.Como siempre, un gustazo leerte!!! Por cierto, ojalá pudiera calzarme zapatos de tacón de aguja, aunque me quedara encajada frente al mismo tren jejejej. Un abrazote muy fuerte y la sonrisa duradera que se me queda despues de esta lectura tan amena y divertida como siempre. 🙂

    Responder

  38. Manu cueva
    15 febrero, 2015 @ 18:52

    Me encantan las odisea que cuentas muy entretenidas…saludos

    Responder

  39. Lar Petar Món
    16 febrero, 2015 @ 10:29

    Igualmente Erika

    Responder

  40. Lar Petar Món
    16 febrero, 2015 @ 10:30

    Igualmente Erika

    Responder

  41. Erika Martin
    16 febrero, 2015 @ 18:40

    Los griegos sois educados entonces.¡Muy bien!
    Muchas gracias por visitarme cada semana, te lo agradezco de corazón.
    Besos
    Firmado: Cenicienta 🙂

    Responder

  42. Erika Martin
    16 febrero, 2015 @ 18:43

    Todo es cuestión de costumbre, Elena. A mi me sucede al contrario, no sé andar con zapato plano, me tropiezo con todo y me entra un dolor de gemelos …
    Muchas gracias por tu comentario. Me anima mucho a seguir escribiendo este tipo de historias y en este tono.
    Qué tengas muy buena semana, guapa!!
    Un abrazote

    Responder

  43. Erika Martin
    16 febrero, 2015 @ 18:44

    gracias, Manu. Estoy pensando escribir una segunda parte con más odiseas en el metro. ¿Te gustaría la idea?
    Saludos

    Responder

  44. Isidro Cristobal Del Olmo
    16 febrero, 2015 @ 20:01

    buenas tardes genial Erika Martin feliz semana u abrazo fuerte

    Responder

  45. Erika Martin
    16 febrero, 2015 @ 20:46

    Hola Isidro, me alegro que te haya gustado.
    Feliz semana y un abrazo para ti tambien!

    Responder

  46. Mary Ponce
    16 febrero, 2015 @ 21:38

    Jajaja, me encanta.
    Yo normalmente voy en coche al trabajo, pero este fin de semana se me ha escacharraos y me ha tocado volver al amado transporte público.
    Imagínate Sol, a las 7 am de un domingo post fiesta de carnaval…
    Un saludo!

    Responder

  47. Elia Brosed
    16 febrero, 2015 @ 22:01

    Cariño debe ser estresante vivir en un a Ciudad!! Me he reído como una loca jjjaaa, perdona pero ¿ Cómo puede ser que la gente te llamara gilipollas y no te ayudara? Creo que a la gente le falta aprender mucha educación nena!! Cuando llegas al trabajo llegarás agotada no? Fantástico post, un beso guapa!!!

    Responder

  48. Erika Martin
    16 febrero, 2015 @ 23:16

    vaya, hombre, qué faena lo del coche, Mary!
    Ya me imagino Sol a las 7am en domingo post carnaval, es el equivalente a año nuevo a la misma hora. Y lo peor, como es domingo, el tren pasa cada 15 minutos :((
    Gracias por tu visita, me ha gustado esa sonrisilla en tu cara 😉
    Un saludo y muy buena semana!

    Responder

  49. Erika Martin
    16 febrero, 2015 @ 23:22

    Los que estamos aqui ya casi no nos damos cuenta de lo estresante que es, estamos acostumbrados, nena.
    Hombre, la gente me ayuda cuando pierdo los zapatos subiendo las escaleras. Aunque lo del zapato en la vía ya fue otra historia ¡¡puff!!
    Cuando llego al trabajo con unos calores y unos sofocos de las carreras que no te cuento jajaja
    Mil gracias por todo. Un beso muy fuerte!!

    Responder

  50. Juan Carlos
    16 febrero, 2015 @ 23:26

    Sólo cojo el transporte público cuando estoy de vacaciones, soy de los que cojen el coche hasta para ir al supermercado de la esquina, exagerando un pelín, debe hacer unos 25 años que no cojo un autobús o taxi ya que en La Coruña hay tren pero no hay metro, la ciudad es encantadoramente pequeña y el coche es la mejor opción. En vacaciones si, si voy en avión, que remedio, o público o nada, y no viajo en avión lo normal es que vaya en coche, el cual aparco cuando llego y saco del aparcamiento cuando me vuelvo a casa, excepto en benidorm, alli me luzco con mi descapotable rojo jajajaja es broma, en Benidorm también, aunque hace siglos que no voy, era mi lugar de vacaciones cuando las suecas eran las amas del lugar. Tengo una tarjeta del bus desde hace años y está sin estrenar y es que……..no vivo en Madrid!! besos Erika!

    Responder

  51. RAQUEL ORTIZ
    17 febrero, 2015 @ 15:53

    Hola Erika, nuevamente nos haces reir con este tipo de anécdotas, yo no sufro (de momento) de estos inconvenientes porque siempre he trabajado en mi ciudad y si es necesario suelo coger el coche para desplazamientos más largos; si algún día cojo algún transporte público ya te contaré mi experiencia. Un saludo

    Responder

  52. Julia C.
    17 febrero, 2015 @ 17:37

    Qué bueno, Erika, me mato de risa!! jajajajaa. Donde yo vivo no hay ni metros ni trenes, así que todo eso que "me pierdo", ji,ji. Menos mal, porque me oriento fatal y tardaría una buena temporada en aprender a manejarme. Imagino lo estresante que puede llegar a ser todo ese trajín a diario, normal que en los madriles estén tan agresivos todos 😛 Me alegro de que al final no te apedrearan, por un zapato no habría valido la pena!!

    Un beso guapa, y gracias por estos ratos tan buenos que nos haces pasar.

    Responder

  53. Erika Martin
    17 febrero, 2015 @ 18:21

    Pero ¿como que coges el coche hasta para ir a por el pan? Juan Carlos, llevas vida sedentaria total!! bueno, aunque el descapotable rojo será un buen reclamo para ligar con las suecas o españolas en Benidorm o en La Coruña ¿no? jajaja
    Oye, si tienes un bono bus desde hace años, quizás ya te ha caducado, y si un día lo necesitas lo mismo te toca comprar uno nuevo.
    Me alegro mucho de que me hayas regalado un comentario. Hacía meses que no te leía por aquí. Muchas gracias.
    Besos

    Responder

  54. Erika Martin
    17 febrero, 2015 @ 18:22

    Raquel, qué afortunada eres. Espero que si un día coges el metro o el bus no te ocurran todas esas peripecias que me ocurren a mi. Ya me contarás la experiencia.
    Un abrazo muy fuerte!

    Responder

  55. Erika Martin
    17 febrero, 2015 @ 18:29

    Pues te pierdes un mundo lleno de aventuras mañaneras, que lo sepas jaja.
    No hace falta orientarse mal. Muchas veces vas pensando en tus cosas, no fijas en los carteles y te subes al tren en dirección contraria. Normalmente te das cuenta cuando estás a freír espárragos.

    Saber que te has muerto de la risa y que te he hecho pasar un buen rato, me ha alegrado mucho la tarde. Muchísimas gracias.
    Un besazo!

    Responder

  56. Patricia Duboy
    18 febrero, 2015 @ 18:09

    Leyéndote me he acordado de la primera vez que pisé Madrid hace años. Por supuesto que ni idea de esas normas del metro. En Cádiz esas cosas no existen, ni metros ni prisas. Al primer empujón comprendí como funcionaba aquello pero el estrés que me gané, no lo perdí hasta que estuve de vuelta en Cádiz.
    Has pensado en ponerte esos elásticos para sujetar los zapatos? jajaja
    Un beso

    Responder

  57. Erika Martin
    18 febrero, 2015 @ 20:25

    Ay, pobre, vaya forma de aprender las normas. Te espabilaron a la leches. Yo creo que a los madrileños nos posee el demonio segun nos vamos acercando a la entrada de las estaciones, porque no es normal.
    Conozco Cadiz, Patricia. Es cierto allí no hay esas prisas, allí lo que hay es mucha guasa. Por eso, la ciudad me ha robado el corazón.
    No habia pensado lo de los elásticos pero es una gran idea!! gracias, jajaja
    Besos

    Responder

  58. Ara
    18 febrero, 2015 @ 23:09

    Pufff, que desasosiego, el tuyo… !! Doy gracias por vivir en una pequeña ciudad, en la que puedes ir andando a "casi" todas partes.. Muy bueno tu relato.

    Responder

  59. Hilda Hurtado
    19 febrero, 2015 @ 03:58

    Hola Erika, como siempre una entrada muy animada. Me imagino el caos, ya que en la ciudad de Nueva York, sucede algo similar o diríamos peor, especialmente cuando es hora pico y hay que hacer transbordo. Aunque por lo general no uso tacos altos, opto por llevarlos en un bolso y colocármelos luego, y si voy a algún Restaurante o Bar en Manhattan, llevo puestas unas sandalias y los tacos altos los llevo en la mano, cuando llego al lugar , guardo las sandalias en la cartera y calzo mis tacos, hago lo mismo al regreso a casa, especialmente si me pasado con las copitas, jejeje. Acá las distancias son muy largas y a veces me toca viajar en metro, casi durante una hora desde Manhattan hasta mi casa, ya que vivo casi a las afueras de la ciudad. En fin, me imagino el mal rato que te llevaste cuando la bota se quedó atascada en la alcantarilla y me imagino la cara de la señora que limpia el torniquete, jajajaj la imagino con cara malévola , cambiándose al lado que te toca pasar jajajaja. Un abrazo desde NY. Besos.

    Responder

  60. Rakel Relatos
    20 febrero, 2015 @ 19:20

    Genial Erika, me encantó! Me recordó los días en los que iba a la oficina a trabajar en transporte público (bus+metro+tranvía, toda una odisea).
    Me he reído a carcajadas leyéndote y me alegro de no ser la única a la que le pasan según qué cosas! 😉 No sé si en Madrid pasará igual, pero en Barcelona en cuanto caen cuatro gotas de lluvia se colapsa todo: tráfico, tren, metro… ¡Horrible!
    Un besote enorme y feliz fin de semana!

    Responder

  61. Erika Martin
    20 febrero, 2015 @ 19:22

    ¡Qué suerte, Ara! te ahorras todo ese estres. Eso es fantástico 🙂
    Gracias por echar un vistazo y disculpa por responder con retraso.
    Buen finde!!

    Responder

  62. Erika Martin
    20 febrero, 2015 @ 19:27

    bueno, bueno, si en Madrid es así, no me quiero ni imaginar cómo será en NY.
    O sea que tu eres de esas ejecutivas que se salen en las pelis con el traje y las zapatillas de deporte jejeje yo es que cuando ando un rato con zapato plano me duelen los gemelos. Haces bien en llevar zapato cómodo para esos viajes 🙂
    Calla, que hoy me he cruzado con la señora de la limpieza, que tía, pone cara de malvada y es que yo creo que lo disfruta
    Un abrazo muy grande y mi perdones por la demora en mi respuesta

    Responder

  63. Erika Martin
    20 febrero, 2015 @ 19:30

    Vaya, Rakel, solo te faltaba coger avión, menuda aventura para llegar a la oficina.
    Un momento!! ¿a ti tambien te pasan estas cosas? uff, menos mal, empezaba a pensar que era solo a mi,
    jajaja sí, en Madrid nunca hemos visto llover, por eso, cuando caen cuatro gotas, se colapsa todo. Normal, es fascinante ver la lluvia! … terrible.
    Un besote y que tengas muy muy buen fin de semana!

    Responder

  64. Oscar Bustamante Matías
    25 febrero, 2015 @ 18:50

    Gran entrada Erika!! La verdad es que el transporte público da para mucho… Sufrirlo a diario es una odisea!! Además, como dices tú, lo peor es la actitud de la gente. Aquí (http://historiastrastudni.blogspot.com/2014/06/historias-del-suburbano.html) hablo de eso, y mañana subiré otra entrada en la que la que también hablo de la (poca y mala) educación de algunos. No son tan buenas como la tuya, pero se hace lo que se puede.

    Enhorabuena por el premio, por la calidad de tus entradas te lo mereces sin duda.

    Un abrazo.

    Responder

  65. Erika Martin
    25 febrero, 2015 @ 18:59

    ¡Hola Oscar!
    ¿Qué dices? acabo de echar un vistazo a tu entrada y esta fenomenal ¡cuánta razón tienes con esos que se quedan en la puerta haciendo tapón o aquellos que sientan como si estuvieran en el salón de su casa! Estaré atenta a tu post de mañana. El viernes por la noche publicaré la continuación de esta entrada. ¿Hablaremos de las mismas cosas? jajaja
    Gracias por pasarte por aquí y por dejar tu comentario, y también por la felicitación del premio.
    Un abrazo

    Responder

  66. Oscar Bustamante Matías
    27 febrero, 2015 @ 15:08

    Hola Erika.

    Muchas gracias!! Espero la continuación, lo que no sé es si abordaremos lo mismo. El transporte público da para tanto! Yo hablé de los ascensores y los tornos.

    Tienes un blog genial.

    Espero la entrada de hoy!!

    Un abrazo

    Responder

  67. José Juan Picos Freire
    28 febrero, 2015 @ 16:04

    ¡Ay, los de las bicis! Perdieron la batalla contra los coches y ahora la toman con los peatones. ¿Eso no es abusar?

    Responder

  68. Erika Martin
    28 febrero, 2015 @ 16:06

    ¡¡Es un abuso en toda regla, José Juan!! 😉
    Gracias por leer y comentar. Un abrazo

    Responder

  69. Gnosis Rivera
    1 marzo, 2015 @ 00:47

    Madre del verbo!!!!! hasta yo llegué tarde!!! Me he reído bárbaro contigo. Te cuento que yo trabajo a una esquina de mi casa, pero me conozco todo el trajín que significaba durar una hora para llegar a la oficina; ciertamente, es un locura, y si te fijas bien, le resta calidad de vida a quien padece ese trajinar diario.

    Responder

  70. Jacobo Nasser
    2 marzo, 2015 @ 20:03

    Excelente entrada, pero lo que más me ha llamado la atención es la herramienta que usas para hacer los dibujos puedo saber cual es.

    Responder

  71. Erika Martin
    2 marzo, 2015 @ 20:04

    Que suerte que trabajes a la vuelta de la esquina, mi bella Gnosis.
    Tienes toda la razón, esos paseos cruzando la ciudad de punta a punta restan calidad de vida. Cuando todo va bien no tardo más de 25 minutos en llegar a trabajar pero como eso no es lo normal, generalmente tardo unos 45 minutos ¡imagínate! un despropósito total jaja
    Un beso, reina

    Responder

  72. Erika Martin
    2 marzo, 2015 @ 20:08

    Ay, Jacobo, eso que me preguntas es como pedir a Coca Cola que te de la fórmula de su receta jajaja

    Responder

  73. Jacobo Nasser
    2 marzo, 2015 @ 20:35

    No es justo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    Responder

  74. Oskar Tel
    7 abril, 2015 @ 17:30

    Genial Erika! Me he partido de risa!

    No sabía que era tan complicado ir a trabajar en una ciudad como Madrid, igual sale a cuenta estar en el paro… 😛
    La anécdota de los billetes me ha recordado a un post que subí hace algún tiempo a mi blog titulado "La picha un lío". Te dejo el vínculo 🙂

    http://opiniaopiniones.blogspot.com/2014/02/la-picha-un-lio.html

    Responder

  75. Erika Martin
    7 abril, 2015 @ 17:32

    Hola Oskar!! desde luego estando en paro te salvas de que te claven el manillar de una bici en el culo jajaja. Voy ahora mismo a leer tu post 😉
    Un beso

    Responder

  76. Oskar Tel
    8 abril, 2015 @ 18:33

    Muchas gracias Erika por leer y opinar mi artículo!
    Un abrazo!

    Responder

  77. Denise L.
    22 agosto, 2015 @ 19:18

    Muy divertido, me sentí identificada aunque vivo en Buenos Aires. Salvando las distancias (lo del boleto y la señora de la limpieza, por ej.) Acá es más o menos lo mismo. No sé si hay veredas rotas en Madrid, pero te aseguro que con taco bajo y todo más de una vez casi me voy al diablo, jajajajajaja Sin contar que cuando llueve algunas calles se llenan de agua, y cuando hay paro de trenes hay que ver lo que son las filas para los colectivos. Y no te creas que la gente que viaja en auto se salva, con lo que es el tránsito (sobre todo si hay obras), a dos por hora lo pasa mal cualquiera.
    Me gusta mucho este blog, me quedo por aquí, saludos!
    Por cierto,la anécdota del zapato fue genial.

    Responder

  78. Erika Martin
    22 agosto, 2015 @ 19:38

    ¡Hola Denise! ¡Bienvenida al blog! me alegro mucho de que te haya gustado esta entrada.
    Jaajaja sí, en Madrid también tenemos veredas rotas. Hay que tener mucho cuidado para no caerse y abrirse la cabeza ¿verdad? jajaja ¿Y cuando llueve? pues pisando charcos … No me recuerdes cuando hay huelga, ir a trabajar se convierte en una autentica aventura.
    Te recomiendo que leas la segunda parte de este post. Lo que cuento ahí ocurre en cualquier ciudad del planeta. Te va a gusta, ya verás:
    http://anecdotasdesecretarias.blogspot.com.es/2015/02/anecdotas-montando-en-metro-2-parte.html
    ¡¡¡Uff!!! lo del zapato, todavía retumba en mi cabeza los gritos de la gente en el andén llamándome imbécil. Aunque podré contar a mis nietos el día de mañana que un día paré el tráfico ferroviario de Madrid jijiijijiji
    Un besote, guapa

    Responder

  79. ramrock
    10 noviembre, 2015 @ 21:11

    Jejejejejejejejeeee… yo, como tengo mi carnet de 6,20 € al mes …..

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