Ha llegado mi momento, me voy de vacaciones

Ha llegado mi momento, me voy de vacaciones ¡por fin!

Como todos los años ha habido drama en la oficina y es que mi jefe y mis compañeros llevan muy mal que vaya. Sí, lo sé, esto me ha quedado muy pedante, pero es así. Lo que sucede es que cuando me voy mi jefe se vuelve insoportable y a mis compañeros les toca aguantarle la mala leche.

A ver, a falta de Erika, tendrá que gritar a cualquier otro que se ponga en su camino. Mi jefe se enfada porque no sabe qué tiene que hacer. No estoy ahí para decirle a qué hora tiene qué reunión y dónde y con quién la tiene, hacerle el resumen de los puntos a tratar en la misma. Tampoco para asistir en la misma, escuchar y redactar el acta. No estaré para hacerle las reservas de viaje ni de restaurantes. No seré yo quien entre en el despacho a interrumpirle cada media hora y decirle “Firma, firma, corre que es urgente” hasta acabar con su paciencia.

Hay más asistentes en la oficina pero no se fía de ellas. Según él, lo hacen todo mal. Mis compañeros por no entrar en su despacho, van amontonando documentación sobre mi mesa para me encargue yo de tramitarla el día que vuelva a la oficina.

Hoy entré en el despacho y le dije:
– El lunes no vengo
– ¿Cómo que no vienes?
– Tengo vacaciones
– No te he firmado ni autorizado nada. No quiero que te vayas de vacaciones
– Ya, lo sé, pero me voy
– Erikaaaaaa
– Te pongas como te pongas, me voy
– ¿y cuánto tiempo pretendes irte?
– 3 semanas
– Erikaaaaaa ¿cómo te pasas?
– Si por ti fuera, no iría ni al baño. Fíjate, podría ser peor. Tenemos un mes y medio de vacaciones. Imagínate que me las cogiese todas de golpe.
– Ni hablar,¿6 semanas? eso sí que no… eemm ¿3?
– A ver, que nadie es imprescindible, hay más asistentes en esta empresa
– ¿3 semanas? … bueno, vale, pero esas brujas de tus compañeras no te van a sustituir. No me gusta que se metan en mi agenda y mis cosas.Ya me lo gestiono yo.

Este año, mientras reservaba mis vacaciones, tomé una decisión. Me voy a freír puñetas, así me aseguro que no me llamará a consultarme cualquier cosa. Este año que se busque la vida en mi ausencia. Así le doy la oportunidad de valorar mi talento y capacidades jajaja. Reservar un coche de alquiler no es tan complicado y él, que es CEO, seguro que lo consigue.


¿Dónde me voy? Pues a una isla perdida en mitad de océano. 13 horas de vuelo. ¡Buh! Voy a llegar reventada. No pasa nada. Dormiré, dormiré y seguiré durmiendo. Cuando aquí sea de día, allí será de noche. Si quiere intentar localizarme, se va a tener que poner el despertador a las 3 am. Total para nada porque voy a tener el móvil apagado y no lo voy a encender hasta que regrese a Europa. Además en el hotel no hay internet. Así no me dará la tentación de mirar el correo de la empresa y ver sus mails incendiarios… Erikaaa, vuelve, te estoy llamando y no me respondes ¿donde te has metido? ¿dónde has puesto el acta del último consejo de administración ..De modo, que podré dedicarme a lo mío. La rutina va a ser dormir, comer, siesta, cenar, cabezadita, fiesta, fiesta, fiesta, dormir, desayunar y vuelta a empezar.

La consecuencia de todo esto es tampoco estaré ahí para visitar vuestros blogs y comunidades. Y ahora todos diréis:
Erikaaaa, que no vayas a la oficina nos parece muy bien, pero que no nos visites, comentes y nos des +1 … ahí ya te has pasado
jajaja me pondré a la día la vuelta, os lo prometo … ¡ah! no publiquéis mucho, que entre la montaña de papeles de la oficina y vuestros artículos, la depresión post-vacacional va a ser tan grave que me van a tener que ingresar en psiquiátrico.

Abrazos para todos