¿Has tenido piojos alguna vez?

Una compañera de la secta de las mamas me pilló hace unos días por banda en la cafetería y, cómo no, empezó a hablarme de las desgracias de su hijo. Como ya podréis adivinar por el título de esta entrada, esta vez la conversación no fue sobre el color del vómito causado por un cólico y tampoco sobre el color de las heces por diarrea. En esta ocasión se trataba de piojos y aquello me hizo recordar el trauma infantil que tuve a los cuatro o cinco años cuando esos seres diminutos invadieron y conquistaron mi cabeza.
 
–  Erika, mi hijo tiene piojos 
– ¿Cómo? Pero tú no te has contagiado ¿no?. 
– Estamos desesperados en casa. Los tiene desde hace un par de semanas. No hay forma de eliminarlos y como no lo consigamos pronto al final nos vamos a contagiar todos, incluido el perro.
– Calla, que me están dando picores de solo oírte.
– Estamos probando de todo, champús, lociones … el pobre no para de rascarse la cabeza y ya se ha hecho hasta heridas.
– Si para ti es una pesadilla, imagínate cómo será para él. La verdad que es muy molesto, yo también pasé por eso de pequeña.
– ¿En serio? ¿tuviste piojos de pequeña?
–  Sí, los tuve. No te imaginas lo molesto que es sentir cómo corretean a sus anchas por la cabeza. Y no sólo el cosquilleo, también son los picores. Fue una pesadilla.
– ¿Sí? ¿y qué hizo tu madre?
– Una mañana mi madre me estaba cepillando el pelo antes de llevarme a la guardería. De repente gritó: ¡¡Hija, tienes piojos!!.
Yo no sabía que era aquello. Acto seguido cogió las primeras tijeras que encontró por casa y me cortó mi larga melena lacia a lo chico. Ya te puedes imaginar. Con esas tijeras y sin tener ni idea de peluquería, me dejó a trasquilones. Las lágrimas me resbalaban por las mejillas mientras me cortaba el pelo. Qué disgusto me llevé. En pocos minutos pasé de princesa a adefesio con esos pelos… ¿Cómo los has cogido, hija? Tienes la cabeza infestada …
Ese día no fui a la guardería y por la tarde me prohibió bajar a la plaza a jugar en los columpios con mis amigos. El tono en el que lo dijo me hizo sentir una apestada. Vamos, no solo los picores, sino también estar confinada en casa como si hubiera hecho algo malo.

Me lavó la cabeza con agua muy caliente y vinagre y me lo dejó reposar durante un buen rato. ¡Qué peste! ¿Cómo iba a bajar a la calle a jugar con ese olor a vinagre que tumbaba a cualquiera en medio kilómetro a la redonda? Después sacó una lendrera con la que me cepilló el poco pelo que me había dejado por la mañana. 
 
¿Sabías que Ben Affleck y Jennifer Garner y toda su familia 
no fueron a la boda de George Clooney por tener piojos? 
El pestazo de los Affleck hizo sospechar a Clooney.
Ella misma lo cuenta en esta divertida entrevista. 
 
A la hora de dormir me puso un gorro de plástico. Qué mal, no podía dormir. Aquello hacía efecto sauna, me sudaba la cabeza y los picores iban en aumento según pasaban las horas.
 
Durante los días siguientes, al regresar a casa de la guardería, mi madre me sentaba en una silla y empezaba a examinarme la cabeza. Me sentía un poco como en la selva o en el zoo con mamá chimpancé que escarbando en mi pelo trasquilado en busca de piojos y liendres.
 
Mientras le contaba mi traumática historia a mi compañera, se sumó a la conversación otra mamá:
 
– Sí, debe de haber una plaga. Hemos recibido una comunicación del colegio de mi hija, avisando de que se ha detectado que varias niñas se han contagiado y nos piden que extrememos la prevención. Por lo visto entre niñas se propagan más porque se intercambian los coleteros y las diademas. Además como se abrazan y se besan, hay más contacto físico entre ellas que entre los niños.
– Yo a mi hijo le estoy lavando la cabeza con champú anti-piojos y también nos hemos comprado un cepillo que con luz ultravioleta supuestamente les hace desaparecer pero lo cierto es que han pasado varios días y no hemos notado apenas resultados
– En el colegio nos han dicho que no dejemos de mirarles la cabeza a nuestros hijos cada día de forma preventiva pues ahora en primavera con la subida de las temperaturas aumentan los contagios. Según la nota, no hace falta cortar el pelo porque a los piojos les gustan más las cabezas limpias.
– ¿En serio? Vaya, ojalá lo hubiera sabido mi madre. Menudo trauma me llevé cuando me lo cortó a mi.
– No es normal que en pleno en el siglo XXI todavía estemos con estas plagas. Seguro que los laboratorios farmacéuticos son los que los propagan para vender sus productos, como hicieron con la gripe A y no sé cuántas enfermedades.
 
 
– También nos han dicho que los contagios son inevitables y que pasa algo parecido a las picaduras de los mosquitos. Hay gente por la que los piojos se sienten más atraídos debido a la composición sanguínea.
– Estáis seguras de que vosotras no los tenéis ¿verdad? Yo soy de esas personas que atraigo a los mosquitos, me pican todos.
– Bueno, yo estoy tranquila. Al lado de mi casa hay un centro de pediculosis en donde en un par de sesiones aproximadamente de dos horas el asunto pasa a la historia. Es genial porque así no estás en casa rezando para no contagiaros todos y tampoco tienes que estar mirándole la cabeza a tu hijo. ¡Qué asco!
– ¡Cuéntame más! ¿Cómo es el tratamiento?.
– Tras una revisión con una lupa especial, te pasan unos aspiradores especiales por la cabeza y van absorbiendo todos los piojos y liendres. El niño mientras tanto puede jugar con la tablet o el móvil. Después terminan la sesión con un cepillado con lendreras especiales y la aplicación de una loción a base de árbol de té que deja a los piojos sin oxígeno y los asfixia. Vamos, no usan productos químicos por lo que no corres el riesgo de que tu hijo tenga una reacción alérgica como con los champús.
 
¿Sabías que Shakira se infectó en alguna ocasión de niña 
y que su madre le fumigaba la cabeza con insecticida?


Al final este sistema te sale más barato que gastarte el dinero en los champús, las lociones y las lendreras.
– ¿Cómo se llama ese sitio? Necesito ir urgentemente
– Sí ¿cómo se llama? creo que voy a ir yo también, me pica todo de oíros hablar de este tema.
Pas de Poux es el nombre del centro. Nombre francés para darle un toque de glamour a este feo y asqueroso asunto.
 
www.pasdepoux.com
Móvil: 722 105 317
contacto@pasdepoux.com
 
Si bien es cierto que tuve piojos de pequeña, que molestaban como un demonio y que mi madre me traumatizó con el corte de pelo que me hizo, el resto de la historia que os acabo de contar me la he inventado. Nunca existió esa conversación en el trabajo.

Y es que entrada está dedicada al negocio de pediculosis que tiene una de mis mejores amigas de la vida offline. Ella lleva más de 30 años en el mundo de la peluquería y tras sufrir y desesperarse año tras año en casa estas plagas con sus hijas, decidió especializarse y abrir su propio centro de eliminación de piojos y liendres. Realmente el tratamiento es 100% eficaz y a precio asequible. Así que si vivís en Madrid y estáis desesperados …
 
Os dejo ya que menuda semanita de picores llevo a cuenta de escribir este post J 
 
¿Y vosotros qué? ¿Habéis tenido piojos alguna vez? Venga, confesad.