27 Comentarios

  1. Pymes Unidas España
    13 abril, 2018 @ 16:29

    Tan real como la vida misma… Yo cogí el móvil, llame a Iberdrola y le comenté el caso con ellos dentro de casa y la puerta cerrada con llave… No pudieron escapar jajajaja… (Aún deben pensar en que momento cerré la puerta con llave).
    Me ha gustado mucho.

    Responder

    • Erika Martin
      13 abril, 2018 @ 16:56

      Qué valiente, Endika. Les metiste en casa y además llamaste a Iberdrola. Me imagino la cara de asombro que debieron poner los comerciales jajaja Muy bueno lo de echar la llave y dejarles sin escapatoria.
      Los de Iberdrola supongo que escurrieron el bulto diciendo que era una subcontrata ¿no?
      Gracias por el comentario
      ¡Buen finde!

      Responder

  2. Conxita
    13 abril, 2018 @ 19:57

    Vaya mal rato y lo peor es que engañan a muchos y esto no debería estar permitido y las empresas como dice el comentario anterior «tiran pelotas fuera» y ellas son también responsables de estos métodos.
    Lo has descrito tal y como es y preocupa a todos los que engañan, generalmente gente mayor.
    Besos y feliz finde

    Responder

    • Erika Martin
      14 abril, 2018 @ 10:04

      Hola Conxita,
      haces un apunte muy bueno. Muchos de estos vendedores engañan descaradamente a las personas mayores y no tan mayores. Entiendo que tienen la presión de colocar el producto y que tienen que ganarse pan, pero ¿dónde queda la ética de los propios comerciales, las subcontratas y la empresa final? Indignante
      Besos y feliz finde

      Responder

  3. chus
    13 abril, 2018 @ 20:27

    Ya con lo del vecino era para cerrarles la puerta en las narices. A mi me paso hace tiempo un caso parecido, también eran comerciales de una eléctrica y querían que les enseñara la factura. Total y resumiendo, como tengo este carácter tan tranquilo y bondadoso acabaron bajando las escaleras a toda leche y yo detrás de ellos… jajaja que tiempos aquellos… 🙂

    Responder

    • Erika Martin
      14 abril, 2018 @ 10:08

      Hola Chus,
      sí, tenía que haberles dado con la puerta en las narices nada más abrir. Lo que pasa que tardé unos segundillos en reaccionar porque me esperaba ver al vecino de arriba y ahí había 2 señores con unas carpetas.
      ¡Qué pesada se pone esta gente con que les enseñes la factura!
      Claro, claro, un carácter super tranquilo ja, ja, ya me imagino la escena de ellos bajando las escaleras y tú detrás diciéndoles cosas bonitas 🙂
      Gracias por compartir tu anécdota

      Responder

      • chus
        27 abril, 2018 @ 18:28

        Perdona por la tardanza Erika, no me había dado cuenta de tu respuesta hasta ahora. Ya me extrañaba a mi con lo cumplida que tu eres 🙂

        Responder

        • Erika Martin
          27 abril, 2018 @ 18:49

          jajaja cumplida a veces porque te debo una respuesta a tu foto de los hombres comprando comida para bebés, que llevo un par de días que no he parado y no me ha dado tiempo.

          Responder

          • chus
            27 abril, 2018 @ 21:57

            Sin problema, suelen ser preguntas retóricas o erotemas que dicen los pedantes 🙂

            Responder

  4. Julia C. Cambil
    14 abril, 2018 @ 01:24

    ¡Qué cara más dura hacerse pasar tu vecino, es el colmo! Así lo único que consiguieron es predisponerte en contra, y con buena fueron a dar jajajjaa. Por casa, hace tiempo, también pasó una señorita para estudiar la factura y ver si nos podíamos ahorrar algo en la luz. Concertamos una cita para otro día pero no apareció. ¡Ella se lo pierde!

    Es terrible la técnica de la puerta fría, tanto para los comerciales de la empresas como para los usuarios. Yo no les abro nunca y me consta que mis vecinos tampoco. Qué depresión dedicarse todo el día a aporrear puertas que nunca se abren…

    Un post muy divertido e instructivo, Erika. Me hubiera encantado ver sus caras tras tus respuestas jajajaja.

    Un beso y gracias por compartir con nosotros la experiencia :))

    Responder

    • Erika Martin
      14 abril, 2018 @ 10:15

      Hola Julia,

      la verdad que debe ser muy complicado vender a puerta fría. Pero pienso que es la pescadilla que se muerde la cola. Si no fueran tan agresivos (y con tan poca ética en muchas ocasiones), quizás la gente estaría dispuesta a escucharles. Ellos mismos se han ganado la desconfianza de los potenciales clientes.

      Me temo que aquella señorita que fue a tu casa dimitió o la despidieron y que por eso no volvió a aparecer. Mira, así te libraste.

      Si lo de hacerse pasar por mi vecino te parece fuerte, estate atenta a mi próximo post. Contaré otra anécdota sobre ventas que te va a dejar alucinada.

      Un beso y gracias a ti por leer, comentar y compartir 🙂

      Responder

  5. marigem
    15 abril, 2018 @ 09:37

    Madre mía, lo de hacerse pasar por el vecino me ha dejado perpleja, lo otro ya lo he vivido.
    Hace muchos años, estaba yo con mi madre y mis hijos muy muy pequeños cuando llaman a su puerta y le dice un chico, con un mono y una tarjeta tipo las de la empresa de gas de mi madre, que tenía que hacer una revisión de la caldera.

    Por esas fechas mi madre tenía que hacer una revisión, ya la había concertado con la empresa, pero lo de ese chico le pareció rarísimo así que cogió la guía de teléfono(te hablo de finales de los 90) y llamó a la empresa(delante de él que ni se inmutó) para preguntar si ya le habían enviado el técnico y a pedir datos para comprobar si era él. Obviamente no era él, y simplemente nos dio las gracias y se fue tan ancho, pero lo peor es que previamente había estafado a dos ancianos del edificio, y les cobro a cada uno 10.000 pesetas, y para ellos era un dinero, que tenían pensiones pequeñas.
    Estoy deseando leer tu próximo post par aalucinar.
    Besos.

    Responder

    • Erika Martin
      15 abril, 2018 @ 21:00

      Pero que sinvergüenza el chico que llamó a vuestra puerta. Que llama tu madres a la empresa y el tío ni se inmuta ¡Qué fuerte! Oye, por lo menos era educado, que os dio las gracias y todo 🙂

      En aquellos tiempos 10.000 pesetas (60 €) eran una pequeña fortuna. Así que se montó en el dólar con los 2 ancianos del edificio. Menos mal que tu madre fue avispada.

      En el próximo post voy a hacer terapia con esto de las ventas agresivas. Una de las anécdotas me sorprendió mucho por la táctica que utilizaron.

      Muchos besos y muy buen comienzo de semana

      Responder

  6. Mirta
    15 abril, 2018 @ 18:15

    Hola Erika! Que bien que estubiste, esa gente es terrible y es que tienen una velocidad cuando hablan que te convevcen❗️Mi prima vive en Alicante y le hiciron un timo y el espero que le trajera el dinero a la puerta, todo un señorito asi da gusto que te roben‼️? Aquí en la ciudad ya no hay de esos vendedores pero en los pueblos hay, en esos lugares la da es distinta❗️Aqui tienen otro timo diferente se visten concuaquier uniforme, bombero, policia, medico tocan el timbre te hacen uncuento y te hacen de todo, la mayoria son personas muy mayores y muchas veces las matan porque estan drogados? Que tengas una semana hemosa y alegre‼️Un besazo
    PD Escribi algo de tu jefe! Se lo extraña?.

    Responder

    • Erika Martin
      15 abril, 2018 @ 20:52

      Hola Mirta,

      algunos hablan rápido y no te da tiempo a pensar. Otros tienen muy bien estudiadas todas las respuestas a los posibles noes y te dejan sin argumentos para rechazar la «ganga» que te están intentando colocar.
      ¿Qué me dices? ¿Tu prima cayó en el timo? ¡puff! pobre, mujer. ¿Denunciaría después, no?
      Los mayores son los que caen en estas trampas mayoritariamente. Una pena que haya gente con tan pocos escrúpulos.

      Qué miedo eso que cuentas de los que van con uniforme. ¿Cómo no vas a abrir la puerta a la policía? Si es que ya no te puedes fiar de nadie.

      jajaja ¿echas de menos a mi jefe? vale, un día de estos contaré alguna de sus «hazañas» 😉

      Muy buena semana para ti también. Besazos

      Responder

  7. #Jerby @ratonbloguero
    18 abril, 2018 @ 08:38

    Hola Erika

    En tiempos históricos, yo fui uno de esos vendedores a puerta fría con su catálogo debajo del brazo. Para más INRI, vendía libros y enciclopedias; algo totalmente desfasado hoy día.

    Las zonas de caza, por llamarlo de alguna manera, eran barrios del extrarradio de Madrid donde no sabías qué te podías encontrar al otro lado de la puerta. Así que vaya lo uno por lo otro.

    No entraré en detalles para no parecerme al abuelo Cebolleta, pero algo aprendí de aquella época: perder el miedo a vender.

    Hoy día, la venta más sofisticada es el copywriting. Pero como no tengas algo de vendedor a puerta fría, te sigues sin comer un colín.

    Besos

    Responder

    • Erika Martin
      18 abril, 2018 @ 22:25

      Hola Jerby,

      ¿no me digas que fuiste vendedor de libros y enciclopedias? Eso me ha recordado a los tiempos en los que los del Círculo de Lectores aporreaban la puerta de mi casa, jajaja

      Pues sí, seguro que al otro lado de la puerta viste de todo. Eso es lo que te dio tablas para perder el miedo a vender y para tener una respuesta comercial preparada para todos aquellos que te decían no.

      El cpywriting es más fino, pero solo con eso no se vende. Se necesita algo de networking que es la actualización del concepto de la puerta fría 😉

      Muchos besos

      Responder

  8. Maryasexora
    19 abril, 2018 @ 22:30

    ¿En serio te dijeron que eran tu vecino? ¡Madre mía, qué poca vergüenza!
    Yo tengo un truco infalible para espantarlos, agarrar al perro del collar y hacer como que le retengo. Es un cacho pan de 30 kilazos que impone bastante, pero es todo amor, aunque ellos no lo saben…
    Ahora, a los testigos de Jehová no me los quito de encima ni con perro, ni siendo borde, ni con nada… ¡Qué cruz tengo con ellos!
    Besicos.

    Responder

    • Erika Martin
      20 abril, 2018 @ 08:47

      Hola Mary,

      sí, me dijeron que eran mi vecino. Por eso, piqué y abrí la puerta. ¡Qué gente!

      Muy bueno lo de utilizar al «cacho pan» de tu perro para ahuyentarles jajaja los ladridos de un perro al otro lado de la puerta siempre asustan. Poco importa si es un caniche o un rotweiler, como no lo ven …

      ¿Los testigos de Jehová? ¡Uff! hace muchos años que no veo ninguno ni por la calle. Paciencia con ellos, que son realmente pesados.

      Muchos beso

      Responder

  9. Míriam
    23 abril, 2018 @ 09:51

    Yo sí sigo viendo testigos, mormones, evangelistas, vendedores… los de las energéticas son los que más rabia y más penilla me dan al mismo tiempo. Normalmente en casa soy más dura, pero en la oficina les dejo entrar hasta el mostrador, nos echamos unas risillas… voy más confiada por aquello de que «esto es sólo una delegación y la contratación de todo se hace desde la oficina central (a 500km)». Además a la oficina viene gente más variada, para productos de las obras, alguiler de maquinaria, jardinería, joyería de imitación…
    Tengo orden de no abrirles la puerta, pero la persona que me la ha dado no sabe lo bien que vienen algunos de esos catálogos a las oficinas de obra, lo bien que le viene a esos comerciales hablar con alguien amable y lo bien que me viene a mí charlar con alguien cuerdo de vez en cuando.

    Responder

    • Erika Martin
      23 abril, 2018 @ 21:48

      Hola Míriam,

      es verdad, una cosa es que se te presenten en casa y otra en el trabajo. Lo de estar a 500 km de la central te viene de perlas para que se relajen y no se pongan agresivos (comercialmente hablando) para intentar venderte algo sí o si. Que yo también les entiendo, se están ganando el pan, pero a veces son tan pesados …

      Ya veo que no te aburres con tanta visita y tanto catálogo. Tienes el corte inglés a domicilio, bueno, al trabajo jajaja Seguro que te alegran el día cuando tienes poco trabajo y, sobre todo para tener temas de conversación nuevos que no tendrías con tus compañeros 😉

      Gracias por tu comentario. Besos

      Responder

  10. Chelo
    24 abril, 2018 @ 14:30

    ¡Hola Erika! A mí también me ha pasado lo de los «visitantes» con la carpeta debajo del brazo. Ante mi negativa, uno de ellos (mu raro mu raro) me pidió si le podía dar un vaso de agua. Le dije que lo sentía y que estaba sola en casa (más claro, agua, valga la redundancia).
    Interesante tu post.
    Un beso

    Responder

    • Erika Martin
      24 abril, 2018 @ 23:12

      ¿Qué te pidió un vaso de agua? eso sí que es raro-mu-raro, Chelo. A lo mejor es que tenía la garganta seca de discutir con alguien previamente jajaja ¡Qué cosas!
      Un beso grande

      Responder

  11. Chari
    25 abril, 2018 @ 06:37

    ¡Hola, Erika! Yo creo que a todos alguna vez nos ha pasado esto que cuentas. A mi al principio me daba yuyu, pero ahora no se me mueve una ceja. Asomo la cabecita por la puerta, pregunto y les suelto varias respuestas, dependiendo del humor con que me pillen o las ganas de gresca:
    1) que la «señora» no está en casa y que yo no puedo atenderles. Que no me deja abrir la puerta y que me pillan «haciendo los suelos». No te lo creerás, pero funciona. Se van.
    2) que no soy la dueña de la casa, que la dueña es mi tía y me deja vivir aquí mientras estoy en paro. Que es ella la que paga luz y agua. Ah, y que ella no está, claro, esta es su casa de vacaciones. También se largan.
    3) que no quiero saber nada de ellos porque ya contraté sus servicios en el pasado (mentira cochina) y la experiencia fue pésima. Aquí me hago la ofendida y le doy con la puerta en las narices.
    4) que me han despertado de la siesta, que qué falta de respeto, que me dejen en paz o llamo a la policía…
    Y funciona. Por ahora, me he deshecho de algunas visitas que son un incordio. Si me pillan muy de buenas, entonces sólo empleo la técnica de repetir siempre lo mismo: «Si, no si le entiendo, pero no me interesa» Y así hasta que se cansan. Se llama técnica del disco rayado y también va muy bien.
    Me ha encantado el post, ahora te toca hacer uno sobre los vendedores de telefonía móvil, que anda que no tiene miga.
    Un besazo y perdona el rollo, jajaja

    Responder

    • Erika Martin
      27 abril, 2018 @ 18:57

      ¡Hola Chari!

      tus respuestas a estos pesados son buenísimas. Nunca jamás se me hubiera ocurrido hacerme pasar por la señora de la limpieza o por la sobrina desempleada. Son excusas brillantes. Gracias por compartirlas. Al siguiente que llame a la puerta ya sé que decirle para darle largas 🙂
      La técnica del disco rayado a mi no me funciona, quizás tenga que ensayar más delante del espejo la cara de mala leche, a ver si es que es un tema de comunicación no verbal jajaja

      Precisamente hoy he publicado entrada sobre los de telefonía móvil jejee
      Un besote y perdona el retraso en responderte el comentario

      Responder

  12. Óscar
    7 mayo, 2018 @ 19:10

    A mí hace años me engañaron los de mi propia compañía, que tiene miga, y me costó que todo volviera a ser como era bastante suplicio. Les dediqué mi entrada de queridos comerciales. Lo del soy tu vecino es la leche. Yo no habría tenido tanta paciencia y tan buenas palabras, te lo aseguro. Con la primera mentira que le cazo le vacilo a mala leche, en plan hiriente. Besitos

    Responder

    • Erika Martin
      8 mayo, 2018 @ 22:32

      ¿Te engañó tu propia compañía, Óscar? ¡Qué gentuza! Lo que tenías que haber hecho era cambiar de proveedor y que perdieran un cliente.
      Ya, lo de llamar y decir que eran mi vecino me dejó en shock y tardé unos minutos en reaccionar. Ya me he enterado por comentarios anteriores que miran los nombres en los buzones y, por eso, te llaman por tu nombre dando con los nudillos en la puerta. Tremendas las tácticas que utilizan estos comerciales.
      Besos

      Responder

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