33 Comentarios

  1. Josue A
    16 septiembre, 2016 @ 19:46

    Bueno Amiga que te puedo decir sobre este tema, pues también he trabajado en oficinas y hay de todo…
    De este lado del charco cuando alguien llega oliendo a perfume y otras cosas más se dice que se ha dado un baño francés… jajaja… no se allá pero acá la verdad tienen fama de no bañarse con agua, si no es así envíen otros representantes para limpiar esa reputación tan mala que tienen.
    Para los compañeros que les huele la axila cuando sudan, acá normalmente se les dice algo así como: “comprate un kilo de limones” la persona normalmente entiende que no es precisamente para hacerse una limonada… jajaja
    Respecto a servicios generales y las personas de la limpieza, es mejor llevársela bien, es más no se como no llevaron un curso de química pues hay cosas que es mejor no mezclar, debería ser requisito, ¿no crees? Te recomiendo una máscara antigases como la de tu imagen al menos mientras limpian.
    Respecto a la comida, ese si que es un gran problema, normalmente cuando llego a una oficina trató de adivinar que fue lo que comieron: fruta con yogurt y miel, tacos, tostadas … cuando les preguntas, te ven con cara de: no se que me hablas…. en una ocasión encontré una milanesa con frijoles dentro de un cajón del escritorio…. jajaja… esos olores a fritanga son inigualables.
    Te envío un beso y un gran abrazo.

    Responder

    • Erika Martin
      17 septiembre, 2016 @ 10:17

      Hola Josue,
      qué buena la expresión “se ha dado un baño francés”. Nunca la había oído pero describe perfectamente la situación.
      Me apunto de lo “cómprate un kilo de limones” por si acaso lo necesito en el futuro jejeje gracias por el tip.
      Tanto los representantes comerciales y los que se echan el litro de colonia necesitan formación urgente en aseo personal. Las señoras de la limpieza en uso de productos químicos. Me consta que en España a muchas de la limpieza se les da formación en este aspecto. Pero supongo que muchas de ellas pensarán lo mismo que la de mi oficina: “me van a decir a mi cómo limpiar” y al final hacen lo que les da la gana.
      Efectivamente uso mascarilla cada vez que aparece por mi sitio y sin mi inhalador no soy nadie. Lo malo es que a veces no me hacen suficiente efecto (cuando se pasa con el chorrito de lejía). Por eso me tengo que ir de la oficina.
      ¿Milanesa con frijoles dentro de un cajón? jajaja madre mía.
      Besos y abrazos

      Responder

  2. Conxita Casamitjana
    16 septiembre, 2016 @ 21:13

    Erika,
    Cuánta razón con esos “olores· en las oficinas inteligentes son terribles.
    Es fácil sonreír mientras te leía pero sufrirlas es un problema, desde los perfumes excesivos que me ha hecho pensar que a mi ciertos perfumes muy intensos me dan por estornudar, lo cual es un problema pero puestos a preferir, lo siento pero prefiero estornudar que estar medio desmayada por esas pestes corporales de algun@s que no usan mucho las duchas.
    Y sí, es un problema tener que decirle a una persona que necesita usar jabón y desodorante con más frecuencia.

    Un saludo, me encanta tenerte de vuelta con nuevas entradas aunque ya sé que has estado “poniendo bonito” el blog que ya por cierto ya lucía estupendo.

    Responder

    • Erika Martin
      17 septiembre, 2016 @ 10:31

      Hola Conxita,

      puestos a elegir es mejor desmayarse por olor de un perfume en vez de por el de una bomba fétida en la sala de reuniones. Si estornudas con algunos perfumes, amiga, tienes cierta sensibilidad a algunos de sus componentes. Lo bueno es que en tu caso no va a más. Las disneas que me dan a mi son horribles.

      Es muy delicado decirle a alguien que huele mal, pero mira Josue y Mirta ya han dado un consejito para solucionarlo 😉

      Eres la primera que se ha dado cuenta de que he estado poniendo bonito el blog y algunos posts. Muchas gracias. Le he dedicado muchas horas y ahora como tengo los deberes hechos ya puedo ir poniéndome al día con tu blog y con el de los demás.

      Un besote muy fuerte

      Responder

  3. Mirta
    16 septiembre, 2016 @ 23:40

    Hola Erika, que bueno que estas de vuelta!! Al parecer creo vos tenes, lo mismo que yo, olfato primario, lo que mas me molesta son los olores corporales de arriba hacia bajo y de todos los agujeros!! Los perfumes me encantan y no me hacen hacen nada, pero lejía y amoniaco, creo que me mataría!! En cuanto los olores a muerto (boca) cuando se acerca le tenes que decir, te apuesto que se lo que comiste anoche y ahí le nombras una comida muy fuerte con mucho ajo! Te aseguro que se va a dar cuenta jajajaja
    Te deseo que tengas un muy bonito y soleado fin de semana!! Un abrazo grande, besos

    Responder

    • Erika Martin
      17 septiembre, 2016 @ 10:38

      Hola Mirta,

      vaya! o sea que tu también tienes olfato primario. Muchas veces es una maldición tenerlo tan agudo ¿verdad? sobre todo cuando alguien abre un bote de lejia o amoniaco en los alrededores 😫
      Los olores de los agujeros son los peores de todos sin duda. Muy bueno tu consejo para el de olor a muerto. Seguro que quien sea capta la indirecta a la primera 😜

      Te deseo un cálido y soleado fin de semana. Disfrútalo mucho. Un super abrazo, besos

      Responder

  4. R. ORTIZ
    17 septiembre, 2016 @ 11:09

    Muy bueno Erika, lo malo es cuando te pasas de ambientador como el que echa fly para matar a una mosca y terminan todos por mirarte mal porque se ahogan, jajajaaj, ciertamente es horrible sobre todo para los que tenemos un buen olfato.
    Besis y abrazos. ¡feliz finde!

    Responder

    • Erika Martin
      17 septiembre, 2016 @ 11:46

      Hola Raquel,

      es que hay gente que se pasa o no llega. En cuanto a los insecticidas, estos también son muy tóxicos. Solo tienes que leer las instrucciones de uso. Normal que algunos se ahoguen jajajaja
      Besos y abrazos. ¡¡Disfruta el finde!!

      Responder

  5. Celia Segui
    17 septiembre, 2016 @ 12:39

    Por favor, Erika, me partooo, jajajajajajjaja. Lo debes pasar un rato mal con tanto olorcito. Me has dejado muerta con lo de los pedos, jajajajaja, qué guarros!!
    Besos y feliz finde.

    Responder

    • Erika Martin
      17 septiembre, 2016 @ 13:49

      No sabes de la que te libras trabajando por tu cuenta, Celia jajajaja
      Hombre, no son pedos sonoros, que la gente disimula pero cuando de repente huele a 💩 eso solo puede significar que tu compañero se está podrido por dentro 😂😂
      Muchos besos y feliz finde!!

      Responder

  6. ramrock
    17 septiembre, 2016 @ 13:45

    Bueno, siempre te puedes llevar ESTA mascota a la ofi, y sirve para echarle alguna de las culpas 😆 😆 😆 😆 😆

    https://youtu.be/Vj_Sb_vUkkA

    De todas formas ¿sabes que? que cuando no estaba prohibido fumar esto se notaba menos, pero claro, como el ser humano siempre lo arregla todo prohibiendo …

    Yo me encendia mi “Celtas Cortos” 😆 😆 😆 y me montaba una barrera infranqueable.

    Lovely weekend

    Responder

    • Erika Martin
      17 septiembre, 2016 @ 21:57

      😆 😆 hablaré con el dueño para que me la deje llevar a la oficina jajaja

      Ostras!!! vaya tiempos aquellos en los que se podía fumar en la oficina. El olor a tabaco mataba el de los pedos, las colonias y todo lo demás jajajaja

      Lovely weekend

      Responder

  7. Mª Carmen Fernández
    17 septiembre, 2016 @ 18:11

    Yo también soy asmática y me ha provocado más de un ataque un perfume, ambientador o producto de la limpieza. Y también debo de ser una guarrilla porque tampoco uso lejía en casa jaja.
    Lo peor es que cuando dices que un ambientador o perfume te produce crisis te ponen de loca.

    Responder

    • Erika Martin
      17 septiembre, 2016 @ 22:03

      Así es, Mª Carmen, te toman por loca o que estás exagerando porque no te gusta el olor de su colonia super cara. Qué impotencia da cuando te estás asfixiando y te dicen “pero si es Chanel”. Habrá que darle al inhalador 😉
      ¿No me digas que tu también eres guarrilla? jajaja

      Gracias por el comentario. Buen fin de semana!

      Responder

  8. María
    17 septiembre, 2016 @ 20:05

    ¡Ay! Yo soy súper maniática con los olores. Nunca llevo colonia, nunca nunca. Y cuando estaba embarazada y trabajando era horroroso, porque con el embarazo se me acrecentó esta manía de los olores.
    Se te ha olvidado un olor que suele venir con los clientes, y es ese olor que hemos bautizado aquí como “retestinao”. Es decir, me levanto por la mañana, y sin ducharme ni nada, me echo desodorante con perfume a todo trapo, me pongo la misma camiseta del día anterior, o si hay suerte cojo una nueva, y cuando llega a mitad de la mañana, ya he vuelto a sudar, y dejo un arma totalmente inequivoco, es un olor caracerístico. En el embarazo, los olía llegar desde la distancia. Por suerte, tenía buenas compañeras que me dejaban ausentarme para ir al baño mientras les atendían.
    Un besillo

    Responder

    • Erika Martin
      17 septiembre, 2016 @ 22:38

      Hola María,

      pues me has sorprendido con eso de que tu nunca nunca llevas colonia. Yo también tengo días que tampoco me echo, concretamente cuando tengo la regla. No he tenido ningún embarazo pero he oído que se aguduza más el olfato de 🐩🐕. que tenemos. ¡Vaya maldición! 😂😂

      Qué bueno lo del olor “retestinao” … es verdad, hay mucha gente que no se ducha y además se pone la ropa sudada del día anterior. Estoy convencida de que si les preguntas, irán de guays y ecológicos, en plan: es para ahorrar agua, no contaminar el medioambiente con los restos de detergente, etc. Hay gente muy cerda. Normal que tuvieras que ir al baño cuando aparecían por tu oficina. Apestan.

      Un besote grande

      Responder

  9. Entre suspiros y un café
    18 septiembre, 2016 @ 12:46

    ¡Qué bueno volver a leerte Erika! Me he reído mucho y quería añadir desde mi experiencia como secretaria: tabaco en las reuniones. ¡Sí, sí! Me he encontrado con cigarrillos dentro de botellas de agua, ceniceros improvisados y otras guarradas varias… Y por mucho que abría las ventanas de la sala y del estudio completo, el olor tardaba en irse. E imagínate cuando detrás venía alguna otra visita (cliente, entrevistas, familiar,…) y se encontraba que desde el rellano ya olía a tabaco… ¡Las miradas que lanzan no tienen precio!

    ¡Un beso enorme Erika! Muy feliz semana 🙂

    Responder

    • Erika Martin
      18 septiembre, 2016 @ 21:55

      Hola, hola, sí he vuelto jejeje

      ¿tabaco en las reuniones, Patricia? 😳 😳 Pero si esta super prohibido … es que ese olor además tarda mucho en irse ni abrir las ventanas ni ambientador. Tienen que pasar días hasta que se va la peste.
      Me imagino las caras de los clientes, los que fueran a entrevistas y demás. Las miradas serían de alucinar o asesinas ¿no?

      Un beso muy grande para ti y que tengas una semana fantástica.

      Responder

  10. Chelo
    18 septiembre, 2016 @ 17:41

    ¡Hola Erika! aquí estoy de nuevo tras volver de mis vacaciones blogueras. Qué buen tema traes para alguien que, como tú, se considera “rastreator” con los olores, ¡no los soporto! en mi centro de trabajo, aunque no soporto los que se desprenden del microondas (que ni uso por culpa de esos alimentos que allí se calientan y recalientan), para mí los peores son los derivados de la falta de higiene personal, más habitual en personas a las que tengo que atender, que a los propios compañeros.

    Pedías un consejo y te diré que trabajé en un juzgado con una compañera que olía fatal, a sudor pero un olor inexplicable, hasta el punto de que en las comidas que hacíamos nadie quería sentarse a su lado.
    Un buen día, una compi muy apañada, era andaluza con salero, la cogió, se la llevó al baño y le dijo “mi arma, vete ya mismo a la farmacia y te compras un producto que hay para este problemilla que tú tienes. Yo también lo tuve (-mentira piadosa al canto-) y por eso quiero ayudarte”. Y la chica no se molestó, al contrario, se lo agradeció.

    En fin, que con buenas palabras todo (o casi todo) se puede decir.

    Un beso, y encantada de leerte de nuevo.

    Responder

    • Erika Martin
      18 septiembre, 2016 @ 22:08

      Hola Chelo- rastreator,

      ya he visto que te has pegado unas buenas vacaciones en Escocia jejeje que guay. Lo leí en plan rápido en el metro y tengo pendiente volver al blog y comentarte.

      Ya, entiendo lo que dices del mircroondas. Porque a parte de los olores, hay otro pequeño detalle: a ver quien es el guapo que mete allí su comida después de que otro haya calentado la suya sin tapa pringando todo el interior con restos de la suya. Que asco, dioxx.

      Oye, pues la estrategia de tu compañera andaluza es muy buena. Es verdad, yo creo que si se dice con buenas palabras y gracia ese compañero “pestoso” no tiene por qué molestarse. Gracias por el consejo.

      Gracias y un besote

      Responder

  11. Chaladura de jabones
    18 septiembre, 2016 @ 18:40

    Hola Erika. Te comprendo perfectamente. La mezcla de lejía y amoniaco es una bomba. A mí me quita la respiración, me ahoga. Ufff, sólo de pensarlo me falta el aire. Un abrazo.

    Responder

    • Erika Martin
      18 septiembre, 2016 @ 22:13

      Hola Chaladura,

      la mezcla de lejía y amoniaco es super tóxica. De hecho fue una arma química en la 1ª Guerra Mundial. Es normal que te quite la respiración. Deberían dar más formación sobre esto a las señoras de la limpieza. Mientras tanto a los demás nos toca tirar del inhalador y las mascarillas y que nos tachen de locos por no soportarlo 😟

      Un abrazo muy fuerte

      Responder

  12. Juanan G.C.
    18 septiembre, 2016 @ 19:17

    Ayyyy que asco!!!! odio los olores y los has destacado todos, eres perversa 😀
    Llevo toda mi vida trabajando en oficinas y se bien de lo que hablas, y eso que el olfato no es el sentido que tengo más desarrollado, así que imagínate la intensidad de un olor cuando yo me quejo, por entonces mis compis están ya verdes.
    Yo si que he vivido tener que decirle a una compañera que su olor corporal era insoportable y sus supuestos problemas hormonales quedaron diluídos tras la charla, que misteriooooo.
    Lo de los olores de comida son tremendos, pescado, espárragos, guisos… todo se junta en la cantina de la ofi y después de los turnos de comida pasar por allí es tremendo. Pero claro, peor es cuando vienen los que comen en el bar de menú del día y dejan ese tufo insoportable a frito. Para morirse. Desde que disfruto de mi reducción de jornada me he librado de estas experiencias y estoy en la gloria.
    También hemos sufrido olor a tuberías atascadas, a mierda, a tabaco que se colaba por toda la ventilación…. una maravilla, jajajajaja.
    Creo que voy a vomitar un rato.
    Encantando de pasarme por tu casa de nuevo, espero que hayas disfrutado de Cadiz.
    Un abrazo!!!

    Responder

    • Erika Martin
      18 septiembre, 2016 @ 22:32

      Hola Juanan,

      jajaja a veces soy un poco bruja 😄

      Joer, pues si no tienes buen olfato cuando huelas algo, los demás ya deben estar desmayados jajaja Y el olor ya tiene que ser la pera.
      Que momento lo de hablar con tu compañera ¿eh? menos mal que luego que se solucionó.
      jajajaja cierto, no hablé del tufo a fritanga de los que comen en el bar de menú del día (yo entre ellos 🙋). Cerca de mi oficina hay un bareto de esos con un olor tan característico que cuando vamos a comer allí, a la vuelta los demás dicen: “joer, habéis comido en el bar X ¡qué peste!”
      Trabajas en una joya de oficina jaja lo tiene todo … bueno no sigo para que no te den náuseas otra vez. Por suerte tienes jornada reducida, que guay!
      Disfruté mucho de Cádiz y eso que había vientos de Levante a 70 km/h. En la foto de la puesta de sol que puse en FB estaba lloviendo. Pero da igual, la playa es la playa. Tu supongo que sigues cuidando “tu forma” en el sofá con las paraolimpiadas ¿no? 😂

      Un abrazo fuerte!!

      Responder

      • Juanan G.C.
        18 septiembre, 2016 @ 23:18

        Uy, no te creas, ahora que he vuelto al curro tengo que controlar los horarios… Y a parte, ver a toda esa gente, con esos problemas físicos y psicológicos darlo todo en el deporte, con su mermas y pienso en el esfuerzo se me pone un nudo en la garganta. Se que soy egoista pero sufro más que lo disfruto y prefiero dosificar, soy muy llorón y cada deportista paralímpico tiene detrás una historia que me llega muy adentro y me duele.
        Ademas, ya he vuelto al running, ahora me toca a mí cumplir objetivos, jajajaja.
        Buena semana!!!

        Responder

  13. #Jerby @ratonbloguero
    19 septiembre, 2016 @ 08:07

    Durante un tiempo, estuve vendiendo ozonizadores. Unos aparatos que materialmente se ‘comen’ los olores y dejan una sensación de ‘aire de montaña’. Pero no sé si se seguirán comercializando.

    Te ha quedado muy bonito el blog y con emoticones revoloteando por todo el post.

    Responder

    • Erika Martin
      23 septiembre, 2016 @ 22:46

      Hola #Jerby,

      qué curioso que hayas sido vendedor de ozonizadores. Supongo que siguen comercializándose. El aparato de aire acond que compré para mi casa lo lleva incorporado. Aunque si en las oficinas no cambian ni los filtros del aire por no gastar dinero, imagínate tampoco se lo gastan en purificadores 😫

      Me alegro mucho de que te guste cómo me ha quedado el blog. Estoy incorporando los emoticonos a los posts para darle más chispa a los posts 😉
      Siento mucho el retraso en responder tu comentario. No sé porqué se fue a la papelera y he tardado en verlo.

      Un abrazo, ratón

      Responder

  14. Maryasexora
    21 septiembre, 2016 @ 18:20

    Jajaja, menuda mezcla se crean a veces… Yo siempre he pensado que sería incapaz de trabajar en la sección de perfumería de ciertos grandes almacenes. Me da un poco de vuelco al estómago esa reconcentración en tan poco espacio de perfumes.
    Besico

    Responder

    • Erika Martin
      22 septiembre, 2016 @ 11:33

      Hola Mary,
      te entiendo perfectamente, yo tampoco podría trabajar en una perfumería con tantos olores en tan pocos metros cuadrados jajaj
      Besitos

      Responder

  15. Paula Koval
    25 septiembre, 2016 @ 21:34

    Erika, it is great to see you again. You were missed here. I have never had the misfortune of working in an environment so stinky that I could not tolerate it. Every place where I worked had a cafeteria where almost all employees had lunch. I never used the employee “kitchen” because I did not like eating from a petri dish. As time passed and I jumped jobs for more pay and benefits, I rode the bus and subway to work instead of driving. After an hour on public transit, especially in the snow or rain, damn near anything dry smelled better, so I had no reason to complain. I worked in organizations with those who had a medical problem with odors and, God bless them, they tried so hard to smell nice that my heart went out to them. As for those too lazy to bathe, I never felt badly about leaving a bar of soap on their desk.

    Responder

    • Erika Martin
      25 septiembre, 2016 @ 23:40

      Hi Paula,

      yes, I’m back. I closed the blog to enjoy the summer in the offline life, although I updated some old posts too.

      Lucky you that you never suffered foul odours at work in any job. Some days it can be a nightmare.
      hahahaha well done!! To leave a bar of soap on the desk of those workmates is a very good solution to finish with the problem.

      Have a lovely week!

      Responder

  16. Miguel Ángel II
    29 septiembre, 2016 @ 11:03

    Cuanto tiempo sin visitar tu entretenida Oficina! En mi caso, como hago turno de tarde, a las siete aproximadamente empieza a emigrar el pelotón, con lo que la mayoría de aromas desaparecen paulatinamente. Es al salir al la calle cuando, gracias al trabajo de un conocida fábrica de yogures, necesitaría tu mascarilla. En serio, he dejado los lácteos desde que estoy allí. Gracias por el buen rato! Divertidisimo, como siempre!!!

    Responder

    • Erika Martin
      29 septiembre, 2016 @ 22:38

      Hola Miguel Ángel,
      me alegra verte de nuevo por aquí.
      Supongo que el olor de leche fermentada no tiene nada que envidiar al de sudor de los compañeros o clientes 😫 No me extraña que hayas dejado de tomar lácteos. Si te sirve de ánimo para que no te sientas solo en eso, te diré que yo también los he erradicado de mi dieta (aunque por intolerancia a la lactosa).
      Gracias a ti por el comentario.
      Un abrazo

      Responder

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