8 Comentarios

  1. Jordi Ferrís
    10 noviembre, 2021 @ 20:59

    «Borra las pruebas de que estuviste allí…»
    «Lo bueno de los vasos es que no pesan nada.»
    Qué grande. Genial, como siempre.

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    • Erika Martin
      10 noviembre, 2021 @ 21:21

      ¡Gracias, Jordi!

      Es que hay gente que debe pensar que los vasos pesan tanto como la garrafa llena. Otros no saben ni donde están guardados (es lo que pasa cuando no se lee el manual del empleado). Por otro lado, es muy importante borrar las pruebas, que luego te pueden acusar de compañero jeta y poco solidario, jajaja.

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  2. Juanan G.C.
    11 noviembre, 2021 @ 10:09

    Anda que no he cambiado yo garrafas de agua… Después de leerte me ha entrado un poco complejo del cachas de la ofi🙂
    Pero eso se acabó, ahora hemos evolucionado como los Pokémon y tenemos fuentes con agua fría, agua del tiempo y agua caliente. El futuro ha llegado!!

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    • Erika Martin
      11 noviembre, 2021 @ 18:04

      Hola Juanan:

      si has cambiado muchas garrafas, queda confirmado que eres el cachas de la oficina jajaja.
      Qué fuentes más futuristas tenéis con tanta elección de temperatura del agua. Veo que RRHH os cuida.
      Me alegro de que ya no tengas que hacer levantamiento de garrafas.

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  3. Paz Zafra
    15 noviembre, 2021 @ 14:34

    De hecho en mi despacho devolvimos las fuentes, preferían morir de sed antes que cambiar las botellas.

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    • Erika Martin
      15 noviembre, 2021 @ 22:08

      jajaja, Paz, no me extraña que devolvieráis las fuentes. Espero que hayáis encontrado una alternativa para no moriros de sed.
      Gracias por tu comentario

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  4. Silvina
    23 noviembre, 2021 @ 19:08

    Una vez decidí cambiar yo la garrafa (en Argentina le decimos «bidón», garrafas son las de gas), supongo que porque me daba vergüenza pedir ayuda. Cuando la estaba por colocar en el dispenser, se me resbaló y se cayó sobre el dedo gordo del pie. Me dolía bastante pero no quise ir a la enfermería porque tenía los calcetines rotos jajajaja. Por suerte no me quebré el dedo pero se me hinchó bastante (no pude usar zapatos durante varios días) y al final perdí la uña. Nunca más tuve vergüenza de pedir ayuda.

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    • Erika Martin
      23 noviembre, 2021 @ 20:59

      No sabes lo que me he reído con tu anécdota, Silvina. Menudo cúmulo de desgracias tuviste aquel día por ser vergonzosa.
      Menos mal que no se te rompió el dedo, aunque debiste de ver las estrellas cuando se te cayó el bidón encima y luego con la hinchazón y la uña ¡puff!
      No falla, el día que te pones calcetines rotos porque ¿qué puede pasar?, ¡pum! algo pasa que tienes que quitarte el zapato. La ley de Murphy.Tu aguantaste el dolor como una campeona, jajaja
      Muchas gracias por compartir tu historia.

      PD: En España también decimos «bidón» pero para las garrafas grandes (los dos son para líquidos) y «bombonas» para las de gas. A los agujeros de los calcetines les llamamos «tomates». Qué curioso cómo hablamos español en cada país. Me encanta esta variedad.

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