14 Comentarios

  1. chus
    7 septiembre, 2018 @ 19:36

    Yo sería capaz de electrocutarme solo por cobrar la indemnización…

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    • Erika Martin
      7 septiembre, 2018 @ 20:24

      Chus, si te electrocutas, te quedas frito y no puedes pillar indemnización. Mejor un chispazo jaja así estarías de baja unos días y también cobrarías indemnización 😉

      Responder

      • chus
        7 septiembre, 2018 @ 23:00

        Procuraría electrocutarme solo lo justo y hacer el paripé 😀

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  2. Ana Vazquez
    7 septiembre, 2018 @ 19:46

    siempre me divierto! besitos!

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    • Erika Martin
      7 septiembre, 2018 @ 20:25

      Me alegro, Ana, gracias por decírmelo. Muchos besos, guapa!

      Responder

  3. Mary Asexora
    11 septiembre, 2018 @ 21:02

    Chapuzas dices… en mi empresa decidieron cambiar los cables de ordenadores y demás y adecentar un poco los puestos. Hasta aquí, todo bien. Pero, ¿qué pasó? Que los cables viejos los amontonaron y amontonaron en rincón durante meses, me-ses. Para que te hagas una idea, empezamos a hacer una porra para ver cuándo tendrían a bien quitarnos semejante nido de mierda. Con el tiempo le cogimos hasta cariño a esa masa e incluso le pusimos nombre: bichocable.
    Besicos.

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    • Erika Martin
      12 septiembre, 2018 @ 19:42

      Me parto de la risa con el “bichocalble”, Mary. Este tema de los cables amontonados o haciendo maraña colgando de las mesas (o sea sin estar ocultas en las canaletas para clables) es todo un clásico en las oficinas. No siempre es por hacer bonito, sino por evitar accidentes.
      ¿Llegaron a quitaros ese “nido de mierda”? ¿Ganó alguien la porra?
      Un besote

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  4. elrincondemonica
    13 septiembre, 2018 @ 17:36

    Hola Erika, me ha encantado tu post con el toque de humor que le das. En mi empresa también pasan cosas, y por mucho que te quejes ahí estan sin arreglar, ahora tenemos el aire acondicionado roto, y lo estamos pasando realmente mal, porque hace mucho calor y la oficina siempre la tenemos a tope de clientes. Besitossss

    Responder

    • Erika Martin
      13 septiembre, 2018 @ 20:49

      Hola Mónica,

      creo que en todas las empresas cuecen habas y lo peor es que muchas veces no hay interés por arreglarlo. Lo del aire acondicionado es una tragedia épica. Yo lo veo algo tan necesario como la calefacción en invierno.
      Vamos a mirarlo por el lado bueno, si tienes calor y sudas jaja es como si estuvieras en la sauna eliminando toxinas y, oye, es una granito de arena para tu cambio de imagen radical sin el estrés de ir la nutricionista 😉

      Un besote

      Responder

  5. Conxita
    13 septiembre, 2018 @ 19:51

    Hola Erika
    Encantada de volver a reírme con tus anécdotas. Y risas al margen es cierto que todos esos cables y moquetas acaban dando problemas graves, nosotros tuvimos un par de casos de lipoatrofIa muscular y una vez diagnosticado entonces sí corrieron a arreglar todos los problemas de un edificio enfermo, porque también enferman los edificios y no solo los de dentro. El caso es que todas esas chapuzas los “ingenieros” no las piensan y a nadie parece importarle.

    Recuerdo que en mi anterior puesto de trabajo teníamos problemas con el aire acondicionado “inteligente”, habían situado las distribuciones de las mesas sin tener en cuenta al desgraciado al que le caía el “chorro” encima, que aparte de catarros cogía unas contracturas de campeonato pero ni caso, venía el técnico espabilado decía que la temperatura era correcta y ni caso, así que hicimos decoración, nos dedicamos a tapar las tomas del techo con papeles y los técnicos cabreadísimos porque descontrolábamos el aire, esa guerra duró hasta que las mentes pensantes decidieron hacer un cambio de mesas otra vez y que fueran rotando los desgraciados que aguantaban el chorro fresquito. Así que en todas partes cuecen habas…

    Un beso enorme guapísima, espero que tus vacaciones hayan sido perfectas.

    Responder

    • Erika Martin
      13 septiembre, 2018 @ 20:59

      … y yo encantada de que te pases por mi blog tras la vuelta de tus vacaciones, Conxita.

      ¿Qué me dices? ¿Hubo casos de lipoatrofia muscular en tu oficina? Eso sí que es grave. Como siempre, hasta que no pasa algo, no se implementan medidas.

      Efectivamente, los edificios están mal construidos o se utilizan materiales que afectan tanto al mismo edificio como a las personas que trabajan en ellos. Luego está la segunda parte, la de no mantenerlos por ahorrar dinero.

      Totalmente identificada con la anécdota que cuentas del “chorro” del aire acondicionado. A mi me pasó algo parecido aunque en vez de tapar las tomas con papeles, conseguí que se personara un técnico de riesgos laborales en la oficina. Los de RRHH se pusieron algo nerviosos jejeje Lo conté en este post

      Las vacaciones geniales, espero que las tuyas también.

      Un besote

      Responder

  6. Andreas Westhues
    22 septiembre, 2018 @ 15:10

    Hola Erika:
    Empezando con lo importante … las bragas. ¿No os dejan llevar pantalones? Creo que, si fuera mujer, llevarías pantalones de estilo tienda campaña de Decathlon para no dar munición a los babosos 🙂
    Ahora en serio (lo intento). Quizás está leyendo el de RR.HH (Paco se llamaba, ¿no?) las publicaciones de tu blog y los pasa luego a tu jefe. Y todo es sólo un complot … Lo de las regletas descubiertas lo he visto muchísimas veces, tantas que pensaba que era normal no taparlas. Lo que también he visto muchas veces son esos enchufes metidos en el suelo, donde puedes conectar los aparatos pero que también tienen salidas de red y en teoría puedes bajar las tapas de estas salidas para que nade se tropiece con ellas. Lo que pasa es que después de algún tiempo, los cables se han enredado tanto que ya no se dejan bajar las tapas. Si das un curso en una sala con este tipo de tomas en medio de la sala, te tropiezas algunas veces porque no te fijas, y al final terminas caminando a paso de oca por la sala para no caer otra vez.
    Muy bueno, como siempre, Erika. Siempre consigues que me ría.
    Un abrazo

    Responder

    • Erika Martin
      22 septiembre, 2018 @ 22:26

      Hallo Andreas!

      No, no para nada está prohibido ir pantalones a trabajar. Yo antiguamente me los ponía mucho hasta que una día me ocurrió una tragedia épica de las mías y desde entonces siempre falda. Da igual que nieve o que hagan -10º, insisto siempre falda. Supongo que ahora te ha entrado curiosidad por saber qué me pasó. Pues estás de suerte jajaja eso lo contaré el 05 de octubre (ya está escrito y programado el post 😉 )

      ¡Correcto! ¡qué memoria tienes, Andreas! Luis recluta y Paco despide vía WhatsApp. Oye, ahora que lo dices, lo mismo Paco quería deshacerse de mi con una técnica más agresiva que un simple mensajito.

      Cómo te entiendo con lo de los enchufes y sus tapas. No solo están debajo de las mesas de las secretarias, también están en las salas de reuniones para que cualquiera tropiece. Buenísimo eso de caminar al paso de la oca, creo que nos pasa a todos. No sé cómo esto no lo han solucionado ya las mentes brillantes de la oficina.

      Me alegra saber que te has reído, de eso se trata.

      Un abrazo y disfruta el finde

      Responder

  7. Óscar
    24 septiembre, 2018 @ 08:59

    Porque tienes capacidad para hacer esto con humor porque no tiene ni pizca de gracia ninguna de las situaciones, ni la de que te vean las bragas, ni mucho menos la de que peligre tu integridad. Y encima te están perdonando la vida… Besitos

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