4 Comentarios

  1. Óscar
    9 julio, 2020 @ 09:45

    Si los jefes y asistentes a reuniones fueran personas normales, el proceso sería mucho más sencillo. Lástima que las personas sean tan (por lo general) deleznables y los toque trabajar tanto. Besitos

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    • Erika Martin
      9 julio, 2020 @ 19:45

      Tú lo has dicho, Óscar, si fueran normales el proceso duraría 5 minutos. No tan difícil confirmar o rechazar una convocatoria. Lo que pasa es que les encanta hacerse de rogar y sentirse así más importantes y ocupados que un ministro.
      Muchos besos

      Responder

  2. Jordi Ferrís
    19 julio, 2020 @ 09:49

    La gente que no responde, los que se hacen «el muerto» ante cualquier convocatoria, ya sea laboral o de ocio (lo típico del grupo de whatsapp cuando preguntas «¿Quien viene?»), merecen un post a parte.
    La entrada, como siempre, excelente.

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    • Erika Martin
      24 julio, 2020 @ 23:51

      Hola Jordi,

      pues sí, se puede escribir largo y tendido sobre los que se hacen los muertos en las convocatorias laborales y sociales, y también sobre aquellos a los que se les traga la tierra cuando reciben un email (presupuesto o petición de un dato para un informe) y nunca jamás responde.
      ¡Qué gentuza!

      Gracias por el comentario y disculpa por tardar en responderte.

      Responder

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