Secretarias arrogantes
A muchas personas se les dispara el ego cuando suben al Olimpo de los Dioses, o sea, a Dirección General. Las secretarias no son una excepción. Muchas de ellas se creen que el mundo y la oficina giran en torno a ellas.
Sus habilidades personales más destacadas son la arrogancia, la soberbia y la prepotencia.
El destino las ha colocado en el organigrama al lado del Gran Jefe y eso las hace sentir superiores a su propio jefe, otros directivos, compañeros, proveedores y clientes.
La incorporación al departamento
Hace unos años promocionaron a una compañera para dar soporte a uno de los directivos. Antes había sido administrativo en otro departamento y siempre había sido una buena compañera (simpática, colaborativa, etc.)
Los primeros días intenté ponerla al día de los intringulis de estar en la zona noble de la oficina. Porque una cosa es verlo desde fuera y otra es aguantar la presión y el ritmo de los directivos. Además es importante saber p.ej. el calendario de reuniones corporativas, los proyectos en marcha … y también cuáles son tus funciones y cómo desempeñarlas.
No dejó que la formara y pasó de mi onboarding como de comer mierda. Decía que ella ya sabía lo que tenía que hacer y cómo.
Una reina no trabaja
Pasaban los días y todas las tareas pendientes iban creciendo hasta el infinito y más allá. ¿Por qué? Pues porque ella no estaba para:
- gestionar la agenda de su jefe, convocar/confirmar reuniones y apuntarlas en el calendario
- preparar presentaciones e informes
- organizar eventos
- hacer las reservas de los viajes y las notas de gastos
- filtrar las llamadas telefónicas
Y así con todas las funciones típicas del puesto de trabajo.

Un día se me acerca y me dice:
– Erika, fotocopia esta documentación.
– ¿Perdón? – me quedé flipada.
– Es urgente.
Si hay algo que me enfada es que la gente olvide decir «por favor» y gracias» cuando te exigen piden ayuda.
Así que la llevé a la fotocopiadora y le dije:
– pon aquí los papeles, dale al botón verde – clic – ya está ¿has visto que fácil? Si tu jefe anota sus reuniones en el calendario, tú puedes fotocopiar.
– Madre mía, Erika, en este puesto tienes que saber hacer de todo.
¡Qué fuerte! Tan digitales todos y aún hay gente que no sabe hacer fotocopias en pleno siglo XXI. Sigo alucinando con aquella escena cada vez que me acuerdo.
La preparación de reuniones
La preparación de las reuniones era otra función que, según ella, no le correspondía.
Imagínate, es muy aburrido meter datos en una diapositiva de PowerPoint y ajustar los colorines de los gráficos. No, no, ella no estaba para eso y mucho menos para preparar la sala de reuniones.
¿Poner ella los termos de café, el catering y los caramelos? ¿Estamos locos o qué?
Cada vez que había que preparar una sala, se asomaba por el pasillo, chascaba los dedos a Recepción y gritaba:
– Hay que poner café en la sala X. Cuando acabe la reunión a las 13:30, venid a recoged todo.
No debía saber que estaba en la oficina y no en un bar. Ni que no se piden así las cosas y menos aún cuando es tu trabajo. Lo que sí que tenía muy claro es que asistenta y asistente no son la misma profesión.
Miembra del comité de dirección
Empezó a ir a las reuniones para tomar notas y redactar el acta después.
Una persona tan importante como ella no podía decir que era simplemente la escriba de las reuniones. Cada vez que contestaba una llamada de teléfono o tenía que salir a recibir a alguna visita se presentaba como «Fulanita de Tal, miembra ejecutiva del comité de dirección«.
Qué lástima que haya gente que olvida que TODOS SOMOS PRESCINDIBLES en las empresas, incluidos los CEOs. Por eso, muchas veces la hacía de rabiar, diciéndole:
– ¿Sabes que hay apps que graban conversaciones y luego pasan la voz a texto? El día que lo descubra tu jefe, dejarás de ser miembra.
Llegó la tragedia
Su soberbia fue creciendo con el tiempo:
- Las chicas de Recepción eran sus esclavas
- Gritaba a los informáticos cuando algo no funcionaba
- Se enfadaba cuando Servicios Generales no compraba el material de oficina que a ella le molaba
No tardaron mucho en quejarse todos a Recursos Humanos.

En un primer momento no se hizo nada. Precisamente por eso, la cosa fue in crescendo hasta que llegó el día en el que nuestra reina empezó a ponerse chula también con los directivos.
En la revisión de objetivos de principios de año, como no había realizado sus «tareas extra-escolares» ni tampoco con sus funciones típicas del puesto, no se llevó el bonus ni la subida de sueldo.
Eso provocó que estuviera varios días enfadada y echándole la culpa de su no-bonus a las recepcionistas, los informáticos y a todo el mundo, incluido su jefe directo.
Unas semanas más tarde, se decidió que volviera a su antiguo puesto de administrativo y nos dejara a todos en paz. La reina se quedó sin corona 😛
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¿Has conocido alguna secretaria así?
Cuéntame qué hacía esa bruja
Imágenes de Freepik
21 enero, 2020 @ 21:12
Qué pesadilla de persona, es cierto que hay mucha gente a la que el poder no le sienta nada bien, se creen que, discúlpame la vulgaridad, no cagan sentados, o que un tiro en el entrecejo no les mata como al resto de humanos… Por desgracia, hay muchos más seres así de los que nos imaginamos, y la lástima es que no todos vuelven a bajar la escalera de la fama. Besitos
21 enero, 2020 @ 22:26
Las personas de esa categoría no cagan ni sentados ni de pies jajaja Es curioso cómo olvidan que todo lo que sube, baja en algún momento. La torta que se meten es una cura de humildad genial ?
¡Muchos besos, Óscar!
21 enero, 2020 @ 22:45
Me ha encantado real como la vida misma!! Jajaja . Justo estoy viviendo ese «ascenso» y tengo claro que humildad ante todo.?
22 enero, 2020 @ 13:29
Tan real como que tuve que soportar a esa reina durante varios meses, comiéndome sus marrones (porque el trabajo que ella no hacía me tocaba a mi hacerlo) y sus malos modos.
Si estás subiendo al Olimpo de los Dioses, MC, no te dejes la humildad por el camino.
22 enero, 2020 @ 09:24
Buenos días y muchas gracias Erika!. La verdad es que soy nueva en tu blog y me siento más que identificada con las anécdotas que compartes. Me encantan todas vuestras aportaciones, además que cuando hago un kit-kat, me paseo por el blog un ratito…..
Pues si, me ha pasado, justamente con 2 ex-amigas. Éramos un grupo de 5 amigas y 2 de ellas pasaron a ser asistentes de un político y claro, ya estaban en otro nivel (en la NASA; o en la ONU……algo así porque no me lo explico). El trato desde entonces fue de lo más variopinto: soberbia, desplantes y arrogancias. Finalmente, les costó la amistad porque hoy en día estamos todas separadas. Además, fíjate cómo es el karma, que hoy en día ya ninguna de las 2 son «las secres», ya sabéis cómo es esto, cambia la política y te bajan del pedestal rapidito porque eres una más en la cola del paro. Aún así, por lo que me han llegado a mis oídos, creo que ni así han cambiado, siguen en el trono porque alguien las colocará en otro lado…..en fin…. . La verdad es que como dices, no lo entiendo porque soy asistente y el trabajo no es nada agradecido, más bien todo lo contrario.
Un abrazo para todas y buen día!
22 enero, 2020 @ 13:39
¡Hola Inés, bienvenida al blog!
me alegra saber que te gusta y que lo lees en tus momentos «kit-kat»:-)
Normal que con el tiempo rompieras amistad con las dos secretarias. Son gente tóxica que generalmente termina sola. El karma siempre está ahí para ponerlas en su sitio jejeje. Asistentes de políticos y también las de empresas multinacionales: cada 3 o 4 años hay elecciones o rotación de puestos directivos, y tienen todas las papeletas para perder la corona y el trono.
Me quedo con tu frase «el trabajo no es nada agradecido» Tienes más razón que un santo.
Un abrazo y muy buen día para ti también
22 enero, 2020 @ 18:33
Erika, y cómo se tomó la pérdida de corona? Aún debe estar criticando a todos! Qué paciencia!
22 enero, 2020 @ 18:55
Yo creo que le sentó peor que no le dieran el bonus ni la subida de sueldo. Después de regresar a «sus orígenes», un día me comentó que estaba mejor ahí porque en Dirección había que trabajar mucho … Quizás pensó que solo había que pasear por el pasillo con la corona puesta, jajaja.
Un abrazo, Marisa!
19 febrero, 2021 @ 23:10
Hola Erika, te felicito por la página y gracias por compartir tus experiencias. Me siento muy identificada y al mismo tiempo es bueno saber que este tipo de vivencias con jefes y compañeros se repite en otras oficinas y partes del mundo.
Yo tuve una compañera que, lamentablemente me recomendaron para reemplazarme por un tiempo. Uno de mis jefes, que era un idiota, por decir lo menos, no encontró mejor forma de vengarse de mí, colocándola al lado mío, desplazando funciones para lo cual fui contratada al comienzo. (¿Venganza de qué? De haberle enrostrado la falta de respeto por su acoso) Y esta mujer se creía reina, tal como la describes. Pero no sólo eso, era muy cínica y maltratadora. Pero no se le podía decir nada, pues se erizaba por cualquier cosa. Fueron años de mobbing que al final, junto con otras razones, decidí no querer seguir soportando y me fui.
No he aceptado ofertas de trabajo similares.
20 febrero, 2021 @ 20:38
Hola Lulú, gracias por las felicitaciones. Descubrir que lo que te pasa a ti en la oficina ocurre en las demás empresas de cualquier parte del mundo, es un alivio mental ?
Siento que pasaras por aquella mala experiencia con esa bruja y ese jefe. El mobbing es un tema muy serio y las secretarias lo sufrimos con mucha frecuencia, especialmente en Dirección General. Muchas terminan odiando trabajar en ese entorno y cambian de profesión.
Fuiste muy valiente en dar el paso y dejarles ahí plantados. Comprendo perfectamente que no hayas vuelto a aceptar ofertas similares.